Mano firme, corazón grande

Mano firme, corazón grande

Mano firme con el pueblo colombiano; corazón grande con los gobiernos extranjeros que quieren desprestigiar a Colombia y sus ciudadanos; corazón grande con los grupos subversivos; corazón grande con los políticos corruptos; y claro, corazón grande con la rosquita ‘paisa’.

Nuestro mandatario parece estar más ocupado haciéndose vitrina política y ‘zalameriando’ con sus homólogos que por la situación que viven los millones de colombianos quienes cada día caen más en la miseria. Un ejemplo claro es la situación vivida a partir del conocido suceso ocurrido el 13 de diciembre de 2004, cuando el presidente de Venezuela Hugo Chávez congela las relaciones de comercio binacional, poniendo en peligro miles de empleos y el futuro de cientos de PYMES; además se restringe el paso de trabajadores colombianos que laboran en el vecino país dejándolos sin la oportunidad de conseguir el sustento para sus familias. Pero el gobierno de Colombia se muestra optimista pues, según palabras de uno de sus funcionarios, la cosa es más o menos así:“el problema no afectará a la economía privada porque se trata de un problema político entre los dos gobiernos”. O sea, sólo se joden los trabajadores del estado, los obreros a quienes les debemos el país, pero los buenos amigos del señor Presidente y monopolizadores totales de la nación no tienen de que preocuparse.

Para compensar las pérdidas del estado debido a los innumerables conflictos en que se encuentra, somos los colombianos quienes debemos meternos la mano al bolsillo y sacar de donde no tenemos. No se trata de un donativo voluntario: se trata de un robo, un asalto sutil contra nuestra dignidad y condición, se trata de un alza en la canasta familiar, en el IVA, en los pasajes (pero como no van a subir los pasajes si la gasolina sube cada semana), en las cotizaciones de los pensionados, en los arrendamientos, en las cuotas de salud, en las tarifas notariales, en los avalúos catastrales, en los peajes, en la educación y en los servicios.

Mientras sigamos pagando las embarradas del gobierno, el Presidente podrá seguir enviando representantes a otros países a hoteles lujosos y comida costosa para solucionar situaciones creadas por ellos mismos.

Comments

comments