Maurice Armitage, Un empresario de acero

Maurice Armitage, Un empresario de acero

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Si alguna vez necesitáramos tener un ejemplo que nos ilustrara cómo es la tenacidad, sin lugar a dudas la figura de este empresario sería la ideal. No sólo porque sus logros como industrial lo hacen merecedor de ese calificativo, sino porque su visión sobre la transformación social son únicas. Hijo de padre inglés y madre paisa, este empresario vallecaucano es el símbolo de la lucha del colombiano que no se rinde ante las adversidades y que siempre está trabajando por el bienestar de los otros sin esperar nada a cambio. Actualmente dirige El Grupo Sidoc , del cual se desprenden empresas como La Siderúrgica de Occidente, Cementos San Marcos y la más reciente Ingenio de Occidente, las cuales están regidas bajo la filosofía creada por el propio Armitage en la que “lo más valioso son las personas”. Los invitamos a conocer su historia.

¿Cuándo empezó su vida como empresario?

Desde muy joven. A pesar de que estudié varias carreras y de ninguna me gradué, mi visión de crear empresa siempre estuvo clara. Mi primer intento fue con una fábrica de papitas fritas, que se llamaba El Chanchito, en la que ejercía casi todos los roles, desde pelador de papas hasta repartidor. Años más tarde, entré al sector azucarero con una empresa a la que llamé “Servicios Agrícolas”, en la que hacíamos corte, alza y transporte de caña. Allí llegué a dirigir hasta 600 corteros, los cuales me enseñaron muchas cosas a partir de sus necesidades. Ese proceso duró diez años. Luego, emprendí en el negocio de la siderurgia, en el cual llevo 29 años.

¿Qué dificultades ha tenido siendo empresario?

Yo diría que más que dificultades lo que he tenido son aprendizajes. Lo que me ha enseñado la vida es que si se es emprendedor y no se tiene constancia no se podrá salir adelante. El mayor error de los que inician su carrera empresarial es que cuando no ven resultados inmediatos tienden a desanimarse y salirse de la fila. A mí me preguntan a cada rato “Maurice, ¿cuál es el negocio bueno?” y yo contesto “negocio bueno es el que usted sabe hacer bien y con amor”.

¿Cuál es el modelo de negocio de Sidoc?

El modelo de negocio de Sidoc es, primero, ser eficientes industrialmente. Para ser eficientes no necesitamos ser grandes, eso lo hemos comprobado. Nuestros clientes saben de nuestra calidad técnica y humana y por eso siempre vienen a nosotros. No tenemos por eso problemas en esta área. Hemos implementado el modelo de atomización de las ventas, el cual dice que debemos venderle con los mismos beneficios a una persona que nos compra 10 varillas de acero como al empresario que nos pide grandes cantidades.

¿Cuál cree usted que debe ser el perfil de un empresario?

Yo pienso que la razón fundamental para que una persona se vuelva emprendedora es el desempleo. Es muy difícil encontrar entre gente que ha heredado organizaciones ese impulso de emprendimiento. La persona que opta por ser empresaria es resultado de la angustia y de la necesidad. Pero si a esa necesidad le agregas un poquito de inteligencia, online casinos sagacidad, objetividad y pasión se puede salir adelante. El sistema capitalista nos obliga a ser estrategas, a tener los pies firmes en la tierra. Sucede mucho que los emprendedores apenas cogen algo de dinero ya lo quieren gastar todo, sin pensar mucho en el futuro. Todos debemos enfocarnos en algo y luchar por ello, así eso no se convierta en la gran fábrica o la gran industria. Existe un pensamiento que siempre llevo conmigo: “Ser grandes no significa ser más rentables”.

¿Cuál es la responsabilidad social que tiene Sidoc?

Primero, tener a nuestra gente bien en todo sentido. Que su bienestar esté completamente asegurado. ¿Cómo logramos eso? ofreciéndoles mejores salarios y aparte, compartiendo con ellos nuestras ganancias. Todos los empleados de la Siderúrgica de Occidente reciben el 10% de las utilidades que genera la empresa, porcentaje que se distribuye de manera equitativa. Por otra parte, El Grupo Sidoc, tiene un compromiso social muy importante con la ciudad y con el país. Desde la Fundación Sidoc, (la cual recibe aportes de la organización) hemos trabajado con las comunidades de los barrios de ladera de Cali, específicamente Siloé, donde desarrollamos un programa llamado “Siloé Visible”, con el único propósito de recuperar el tejido social de ese sector tan golpeado. Allí realizamos procesos sociales, culturales, económicos y de medio ambiente, creando de esta manera arraigo por el territorio. Hemos acompañando los programas de educación musical y formación deportiva que hoy son la primera opción de niños y adolescentes que escapan de la violencia en escenarios que representan verdaderos proyectos de vida: El programa “Fútbol para la Esperanza”, la Sinfónica Infantil y Juvenil de Siloé, “Tambores de Siloé” y el grupo de percusión. A través de estos programas la Fundación Sidoc impacta niños y jóvenes de por lo menos mil familias de este sector de Cali.

¿Qué consejos les daría a los jóvenes que están arrancando su emprendimiento?

Primero, el emprendedor debe tener claro que tiene que sacrificarse para poder obtener resultados en el futuro. Lamentablemente he visto que la gran mayoría de los jóvenes universitarios tienen en su cabeza que académicamente quieren ser emprendedores, pero les falta voluntad en la práctica. El tiempo debe aprovecharse bien. Lo segundo que aconsejo es que tengan mucha persistencia y que tengan claro que los planes requieren esfuerzo y paciencia. No todo llega de inmediato.

Para usted, ¿cuál es la clave del éxito?

Para mí es el manejo de la gente. Ningún negocio prosperará si no se tiene alineados a los que hacen parte de él. Las personas son lo más importante dentro de una empresa. Son más importantes que las máquinas y los insumos. Si usted no cree en su equipo de trabajo y no los hace partícipes del negocio, usted no tendrá éxito nunca. En nuestra compañía la clave es tener enamorados a nuestros empleados sobre la misión de Sidoc.

¿Cuál es el mensaje que les daría a los demás empresarios colombianos?

Que estamos entrando en la era de la paz y que yo creo en ella. Pero ese futuro que se viene no se sostendrá si todavía se sigue presentando inequidad y empresarios que no ofrecen condiciones laborales justas. La paz se construye desde las empresas, pagando lo que se debe pagar, tratando humanamente a las personas y reconociéndoles su valor. Debemos erradicar esa concentración de la riqueza que tanto daño nos hace socialmente.

Sidoc en cifras:
Trayectoria en el sector siderúrgico: 29 años
Empleados: 1.200
Acero producido anualmente: 160 mil toneladas
Número de clientes directos: 500
Temperatura de los hornos fundidores: 1.700 grados centígrados

 

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