Me gusta la gente mala

Me gusta la gente mala

gentemala

Por Luis Gaviria
@luisgaviria226

Empezaré diciendo que esto no es una apología a la maldad ni una invitación para que la practiquemos, es simplemente una opinión acerca de la forma cómo ella se manifiesta en algunos seres humanos, quienes ya sea por diplomacia, estrategia o locura, la esconden o la disfrazan sólo para quedar bien con los demás.

Digo que me gusta la gente mala cuando ésta es consciente de su maldad, sin importar si su actitud la hace merecedora o no, del odio de sus semejantes.

Me gusta la gente mala cuando no oculta lo que es en realidad y cuando nunca anda pregonando una bondad que sabe que no tiene.

No hay nada más horrible que convivir con una persona que delante de algunos se hace ver como un mar de virtudes, pero que dentro de su casa o su trabajo no es más que una arpía. Con este tipo de personas uno no sabe cómo reaccionar, pues su comportamiento es tan confuso como su cabeza.

Me gusta la gente mala que disfruta de su accionar, así todo lo que haga sea completamente despreciable. Uno por lo menos tiene la oportunidad de reaccionar ante ella de una sola forma, bien sea para defendernos de sus barbaridades o para atacarla cuando da chance.

A la gente mala, (la de verdad) no le importa si no le agradas, no busca que seas su amigo y siempre intentará darte en la cabeza. Pero eso es lo bueno: sabiendo como es nunca estarás desprevenido.

Odio a la gente dizque buena que peca de doble moralista, que a todas luces es hipócrita: andando todo el tiempo con discursos de justicia, igualdad, respeto y tolerancia pero que en su cotidianidad le gusta tumbar a la gente, irrespetar a los demás y sacar tajada de cualquier movimiento.

Odio a aquellos líderes (sobre todo los políticos) que con su sonrisa y su constante cara de preocupación por el mundo y por la gente tratan de vendernos una imagen de transformadores sociales cuando saben que de puertas para adentro son unos viciosos, unos malhablados, unos cochinos y hasta unos sádicos. No los culpo, son seres humanos, todos tenemos nuestro lado negativo, pero deberían intentar ser más sinceros consigo mismos y con lo que dicen. No es que tengan que contarnos su vida privada, pero por lo menos deberían dejar de opinar sobre hechos de los que ellos son los causantes. No es posible que un líder diga que lo que está acabando con el mundo es la droga cuando por las noches él se mete dos platos de cocaína.  A eso me refiero.

Me gusta la gente mala que no se escuda en nada ni en nadie, cuando enfrenta a sus contradictores siempre los mira a los ojos.

Odio a la gente dizque buena que se pone detrás de un grupo o una organización, por más respeto que esta inspire. Decir que pertenecemos a algo no nos convierte automáticamente en personas de bien. Todos debemos responder por nuestros actos de manera individual.

Me gusta la gente mala que anda sin rodeos, que te insulta en tu cara, que te hace sentir mal de un solo golpe.

Odio a la gente dizque buena que acomoda las palabras para ofender con dignidad, en un juego de superioridad donde sabes que tú eres el que debe agachar la cabeza. Prefiero mil madrazos a que me hagan entender entre frases inspiradoras y ejemplos pendejos que soy un estúpido.

Señores, en realidad no existe la gente buena ni la gente mala. Todos tenemos de ambas cosas un poquito. Sí: hasta el más conservador y respetuoso de la ley tiene en su corazón una mancha. Pero de eso no hay que avergonzarse, al fin y al cabo somos imperfectos y moriremos siéndolo. Mi invitación es a que mostremos nuestra verdadera cara siempre, así esto nos haga perder amigos o seguidores. Es mejor que lo quieran a uno por lo que se es en realidad, que por una imagen inventada. Si desean de ahora en adelante ser unos completos h.p’s séanlo con ganas, pero no lo disfracen únicamente para caer bien y para que los inviten de vez en cuando a una reunión.

Yo por ejemplo, lo estoy intentando.

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