Memorias de una Geisha

Memorias de una Geisha

En la década de los treinta, una pequeña de nueve años y su hermana son arrancadas de su hogar y llevadas a Kioto. Las hermanas se separan y Chiyo, es llevada a una casa donde se convertirá en la geisha Sayuri, mientras su hermana es obligada a ser prostituta, que – según la película –, no es lo mismo que una geisha.

Esta película, basada en el Best Seller de Arthur Golden, es un convencional romance “prohibido” rodeado de gran esplendor visual, pero poca sustancia narrativa. Rob Marshall (su director) tiene a su favor las grandes interpretaciones de la hermosa y versátil Zhang Ziyi, el magnífico Ken Watanabe, interpretando a un individuo amable y caballeroso del que se enamora Sayuri desde cuando era niña. Y ni hablar del dúo majestuoso de Michelle Yeoh y Gong Li quienes encarnan muy bien sus papeles.

El uso de actrices chinas para representar papeles japoneses fue una gran polémica en Japón e incluso para muchos un error. Sinceramente, para mí eso no es relevante; pero lo que sí es una falla en la película es haberla rodado en inglés. No hay excusa narrativa para esto, y su causa es meramente mercantilista. El director prefirió sacrificar la integridad de sus actores y la veracidad de la narración, esperando con esto, tener mayor éxito en la taquilla.

Simplemente, una película para entretenernos sin emocionarnos.


Dirección:
Rob Marshall.
USA, 2005.

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