Mientras “estamos” en el mundial

Mientras “estamos” en el mundial

Desde hace cuatro semanas hay una nueva rutina diaria, que afecta el estudio, el trabajo y la vida de cuanta persona aficionada al fútbol hay, y son los partidos del mundial. No me imagino la cantidad de disculpas, además de la típica del MIO que tienen los caleños por éstos días para llegar tarde a cuanto compromiso hay. El otro día tuve que ir donde un funcionario de la Alcaldía, con el que tenía cita a las 2:00pm y encontré que las oficinas estaban solas, como si aquel jueves fuese lunes festivo. Entonces un señor se arrimó y me dijo: “No hermano, aquí no encuentra a nadie a esta hora, no ve que está jugando Brasil”.

Mejor dicho, nosotros bien lochosos y nos dan el papayazo perfecto para no trabajar y sentarnos dos horas a ver fútbol. Pero si uno dice algo entonces me argumentan: “deje de ser aguafiestas, en Argentina mandaron a poner televisores por todo lado”, “es que es el mundial hermano, solo cada cuatro años” –replican.

Yo pienso que la gente que se muere por ver un partido de fútbol por TV tiene razón en querer estar al día y ver la fiesta del mundial y chorrerar babas con ésos estadios y disfrutar del buen fútbol. Es entendible, porque si uno compara con los estadios colombianos y nuestro flojo nivel de fútbol, pues sí. Es como cuando uno se ponía a ver Clase de Beverly Hills 90210, todos tenían carro, viajaban y se dedicaban a hacer nada, y uno ahí, pegado de la pantalla embobado con un escenario imposible.

No tengo nada en contra del fútbol, por lo contrario, me gusta mucho, y nadie tiene la culpa que los partidos caigan en horario laboral, pero creo que la gente abusa de este evento para no hacer nada y paralizarse alrededor de un espectáculo que los medios nos han sabido vender bien. No necesariamente porque todo el mundo habla del mundial y hasta las panaderías tienen balones como decoración, entonces nosotros tenemos que salir corriendo a comprar una Coca-Cola, un balón y un televisor.

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