Misticismo y el 666

Misticismo y el 666

¿Cuántas personas no salieron de sus casas el martes 6 de junio por miedo a la profecía del 666? ¿Cuántos vigilantes del Barrio Compartir han abandonado sus puestos de trabajo debido a las supuestas apariciones de fantasmas y duendes por esta época?

Lo que resulta curioso de estas dos preguntas es que los caleños, y en general los colombianos, damos mucho crédito a supersticiones. Cada año hay una nueva profecía que nos hace temblar, y entonces acudimos a las iglesias o a los templos religiosos a buscar ayuda, a rezar para que tales predicciones no se hagan realidad.

Al 666 se le otorga ser el “número de la bestia” pero éste no es más que un número cualquiera que incluso ha sido usado en el ámbito de la economía (como cualquier otro número) por ejemplo: el primer código del Banco Mundial, en 1984, era el 666, el departamento de impuestos de USA utiliza claves iniciadas con el 666 en sus clasificaciones de tipos fiscales, y así podría encontrar más ejemplos de este tipo, incluso en nuestra vida casino online cotidiana.

¿Es productivo invertir tanto tiempo y tanta energía en profecías que ni siquiera están basadas en lo real? En Colombia, y específicamente en Cali, tenemos muchos problemas por solucionar, muchas injusticias terrenales por las cuales debemos manifestarnos, a las cuales deberíamos invertirles tiempo. ¿Deberíamos estar pensando en profecías irreales cuando en este país ya hay bastante maldad?

Qué bueno sería que cada vez que se cometiera una masacre en Colombia, o una pesca milagrosa, los creyentes y fervorosos acudieran a sus templos en masa, como lo hacen cuando se anuncia la llegada de una profecía, a pedir justicia y orar por la liberación de los secuestrados.

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