Ni una sombra de erotismo

Ni una sombra de erotismo

50sombras

Pavel Stev Salazar
@PavelStev

Quisiera poder extenderme en 50 o más razones por las cuales usted encontraría una saga, libro o película más digna de mencionar que la famosa ’50 Shades of Grey’. Aunque existe por la red y la calle ya mucho revuelo sobre este tema, este artículo fue creado con el único fin de salvarlos de los artificios del famoso “Señor Grey”. Si obras como éstas son llevadas al séptimo arte, y además, son consideradas un ejemplar contemporáneo del cine y la literatura erótica, estamos en tiempos difíciles…

Por esto y por la mera necesidad de expandir el concepto del Erotismo Literario, les traigo una pequeña lista de verdaderas obras que sí descubren esa vecindad que tiene lo íntimo y lo erótico con el arte. Disfrútenlas:

Vamos a empezar hablando de Marqués de Sade, autor de las excelsa “Filosofía del Tocador” y de “120 días de Sodoma” y quien como pionero del Sado-masoquismo nos comunica, a través de su Literatura, cómo el juego sexual y abrumador pueden conducir al dolor-consciente, cómo el sometimiento de un ser en la intimidad puede acercarlo al límite, y de qué manera este límite puede tomar forma de placer.

También podríamos explorar el Erotismo Británico de Lawrence y su famosa creación “El amante de Lady Chatterley” donde lo explicito toma vuelo y provoca una protesta de la comunidad a finales de los años 20. La historia gira entorno a una mujer que busca construir una intensa relación erótica que auxilie un poco la monotonía por la que ha sido absorbida, en este punto aparece un guardabosques que no sólo alimenta esa sexualidad perdida en Constante Chatterly, sino que también mantiene esa fantasía erótica de una mujer pudiente que intenta vencer su soledad en la lubricidad que envuelven estos encuentros con un extraño.

Y para hablar del Erotismo desde una perspectiva más latinoamericana, es necesario nombrar la famosa obra de Gabo “El amor en los tiempos del Colera y destacar la labor de García Márquez para adentrarnos en la intimidad de Fermina y Florentino; en el reavivar del amor y la pasión que envuelve a una pareja que sufre los altibajos de sobrevivir en la piel misma. El erotismo desde su ángulo más romántico, intentando reanimar la llama que lo condensa.

Para irnos de lo romántico a lo visceral debemos trasladarnos al erotismo desde una figura norteamericana como lo es Charles Bukowski, quien re-produce una atmosfera a través del “realismo sucio” y decide mostrarnos el lado más mundano y real del sexo, la pasión y los gajes del placer, en un exhibicionismo literario que ha influenciado en masa a las nuevas generaciones. Obras como “La máquina de follar” y “Mujeres” dan un grueso sustento al erotismo de Bukowski, otro ejemplo vivaz que transforma las 50 sombras de Grey en un mal chiste literario.

Mi deseo en este artículo es condensar tres representaciones dentro del Erotismo. La Europea con El Marqués, la Latinoamericana Gabo, y la Estadounidense con Bukowski, pero bien podríamos extendernos y nombrar miles de obras más dentro del género erótico, pues es el campo donde la riqueza literaria ha dado sus mejores frutos.

“Lolita” de Vladimir Nabokov nos muestra la figura vedada, entrelazada por la prohibición, la censura y la ruptura de la ética humana cuando el placer toma forma de consciencia sobre nosotros. Los vigorosos textos de “Delta de Venus” de la autora Anaïs Nin. La trilogía (sexus, plexus and nexus) de Henry Miller, y muchos más.

Existen miles de obras que con gusto darían un topetazo a la queridísima Erika James, pero recuerden, son tiempos difíciles y no debería provocar sorpresa alguna que “obras” como 50 Sombras de Gray muevan masas hacia las salas de cine de nuestro país, se transformen en iconos de reverencia para una sociedad que no supera la lectura de twitters y cuando escapa de esas 140 palabras, tan sólo es para adentrarse en un best seller criminal como éste, que a decir verdad… ni una sombra de erotismo nos deja…

 

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