Noche Fucsia

Noche Fucsia

– ¿Trajiste la pintura?

– Sí. Me pregunto si será suficiente con ésta.
– Sí, esa está bien. ¿Pediste permiso en tu casa?
– No. No me hubieran dejado salir. Aún piensan que estoy loca.

El torpe de Eusebio dejó las llaves colgando de la puerta…

– ¿Quieres fumar?
– No. Pero si tú quieres hazlo.
– No, así está bien.
– Bésame.

Él la besó…

– Quítate la ropa mientras preparo la pintura.
– No, hazlo tú.

Entonces la desnudó…

– ¿Estás limpia?
– Sí. Anoche tomé el baño de tina, con las flores; como lo pediste.
– Recuerda que sólo así tu cuerpo estará virgen de impurezas.

Él hundió su índice derecho en el recipiente lleno de pintura, secándolo suavemente sobre las mejillas de su amada . Ella empapó sus manos antes de ubicarse frente a él; lo besó refregándoselas en la espalda. Le acarició los senos con las manos cubiertas de fucsia. Luego del silencio cómplice, se lanzaron a la cama manchando las sábanas blancas; se acariciaron lascivamente las piernas, los brazos, los rostros, los vientres, hasta pintarse completamente. Después, cubiertos de pintura, hicieron de sus cuerpos una sola mancha fucsia…

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