Para mujeres con malos hábitos como yo

Para mujeres con malos hábitos como yo

habitos

Por María Camila Trujillo
@MariacamilaT

Aplica para todo aquel que quiera cambiar uno de sus hábitos.

“Un día a la vez”, es la premisa que usan los AA (Alcohólicos Anónimos) para ir dejando progresivamente el hábito de consumo. La idea es básicamente pensar que cada día es único y que así como el Carpe Diem, debe vivirse con la consciencia del último momento, como si cada acto, pensamiento o decisión fuera determinante en el curso de la historia propia, o incluso de la historia de la humanidad.

Sonará cliché lo que he dicho, pero cambiar un hábito es más complicado de lo que parece. No necesariamente debe tratarse de una adicción, me refiero a hábitos en general. Somos seres de costumbres y sin darnos cuenta nos llenamos de rutinas (muchas veces dañinas) que con el paso del tiempo nos empiezan a pesar.

Ingerir licor, no dormir, alimentarse mal, empezar un libro sin haber terminado el anterior, llegar tarde, no hacer ejercicio, dejar proyectos a medias y postergar todo como si el tiempo no pasara, son entre otras cosas, hábitos de los que muchos de ustedes se querrán librar, así como me está pasando en este momento. Pero al menos conmigo, no cambia nada.

En uno de mis intentos, me di cuenta que recaer en uno de los hábitos significaba recaer en todos. Algo así como arrojarse a una espiral de infortunios que no termina. Todo empieza con una ingenua invitación a tomar cerveza, que desencadena una ingesta de licores más fuertes, que a su vez implica trasnocho, llegada tarde al día siguiente, mala alimentación por el afán de quien se retrasa, tareas postergadas por culpa de la resaca y ejercicio imposible de ejecutar por el cansancio. Luego, depresión de varios días y la imperiosa necesidad de viernes otra vez, para volver a reproducirlo.

¿Será un problema serio? ¿Cómo saber si se trata del simple paso por la juventud, o en realidad hay que tomar medidas drásticas? Por ahora, no hay respuesta.

Lo que sí he ido concluyendo con la aplicación de “un día a la vez”, es que más allá del sentido de su inmediatez, y más allá de los malos hábitos, asumir la vida en presente ayuda a relegar desventuras del pasado y a desvirtuar miedos del fututo. Eso basta para que cada acto y cada día se torne renovador, sin importar cuántas veces se haya intentado algo sin el mejor de los resultados.

La cuestión con esto, es que es un arma de doble filo. Puede pasar que un día las cosas cambien y la espiral (otrora negativa) se torne positiva, pero también puede ocurrir que por vivir el día a día, de repente uno se entere que al final no hizo nada y se le pasó la vida.

 

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