Pensamientos de lo urbano

Pensamientos de lo urbano

Mas allá de una mirada sistemática desde un oficio consagrado, de una perspectiva especializada, en la ciudad se constata la mirada espontánea y no espontánea del ciudadano común, del ser que avanza por los espacios, diversos, mestizos, híbridos.

Confluencias multiétnicas de simultáneas ensoñaciones es la ciudad. No se pretende salir a recorrer en busca de elementos para declarar juicios. Se busca llevar a trayectos cortos, urbanos, reconocibles, como arqueólogos de lo actual, del vestigio presente ahora, que carga implícitamente reminiscencias o huellas del pasado y que a la vez se aspira sean reflexionadas para que devenguen futuro.

¿Pero qué es la ciudad realmente y cuáles son sus acontecimientos que sobre su forma urbana suceden? Nos preguntamos por las relaciones dadas entre un territorio y las culturas que genera, los modos de asumir ese entorno específico desde unas relaciones prácticas, que permiten subsistir, permanecer, desde unas concepciones abstractas que explican el sentido.

Algunas que como ceremonias restauradoras de los saberes, se transmiten de generaciones a otras constituyendo tradición, apostándole a conectar origen. Otras que aparecen desde esta contemporaneidad moderna, hipertecnológica, relativizada, ritos que pasan efímeros sujetos a los caprichos de la sociedad y comunidad de consumo o que sobrepasan los raiting para instaurarse más fijamente en los imaginarios de islotes parciales que desde lo propio se acomodan para ser la aldea global o por lo menos parecerlo.

Descubrir la ciudad, leerla bajo un concepto primario, dados por lo real, en todas las comunidades construidas; la idea de espacio social, zona parcial del territorio con unos elementos que cohesionan y agrupan la población.

Se indagan las diferencias, las costumbres, aquellos lugares fundacionales; lo imparable, la vasta llegada de proliferantes géneros e imágenes a este espacio que en su paulatino progreso adhiere periféricamente a aquellos que desde lo rural o lo urbano cargan con la imagen de una sociedad, en busca de un bienestar, a través de lo industrial-moderno, o la salvaguarda dada por el anonimato inmanente a la gran vía de nuevas ciudades.

Así mismo la ciudad plantea una organización que diferencia lo público en la confrontación entre calles, plazas y parques o aquellos conjuntos de casas de habitación, aparece la inquietud ambientalista por la desaparición de los parques y las zonas verdes reemplazadas por gramas sintéticas, bonsáis, mascotas y videos documentados coleccionables.

Por su parte las plazas en las calles, lugares donde se forjaron los inicios de lo urbano, donde desfilaron los próceres y héroes, librando sus batallas e izando sus banderas, alternando con las procesiones y los domingos de mercado, ritos de intercambio.

A través de lo oral y posteriormente lo grafico se configuran como escenario del habla, antiguo medio de comunicación, allí la armadura del guerrero, la insignia del santo, el edicto del administrador, la oferta del comerciante, el chisme de la comunidad, el asiento para la espera del solitario, fueron ubicando su lugar en su momento de la vitalidad urbana, ahora en el agotamiento del olvido, se debilitan sus dinámicas con la aparición de centros comerciales en donde se conjuga el comercio con la ansiedad del ser en el consumo, la pasarela como espacio escenográfico del actual culto al cuerpo y sus modelos mass media publicitarios, de la diversión y el alimento como contenido del tiempo libre y un ocio entendido como vaciamiento y no como instrumental cognitivo.

Allí, con el dinero plástico, los créditos justificables, las expectativas de parecer la norma progresista, el estereotipo de ser de mundo, que cada vez más se virtualiza sin poder hacerlo con algo distinto a su propio cuerpo, un cuerpo que se establece en su propia casa o sale al afuera a socializar, a generar un trueque, pero su vivencia no es separada por su adentro-afuera, dado por las fachadas de casas para configurar sus relaciones entre público y privado, es precisamente el cuerpo el vehículo que oscila entre esas dos nociones, que le permite sentir felicidad o depresión, que le permite interactuar, afectar al otro, habitar la ciudad, ser ciudadano, hacer-ser política, hacer-ser historia.

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