Por qué final de año

Cada año, el año dura menos. La Navidad se está comiendo el Halloween

Cada año, el año dura menos. La Navidad se está comiendo el Halloween y, “juemadre, este año se fue volando “. Los que no soportan la doble moral de las fiestas de fin de año ven cómo su sufrimiento se inaugura en algún día limítrofe entre octubre y noviembre y, si se descuidan, se la clavan hasta febrero.

Por qué final de añoLa comida que a uno jamás se le ocurriría probar el resto del año vuelve a aparecer en todas las esquinas. Es la época en que a todo el mundo le da por hacer dieta para mitigar el gordo, justo cuando todo evento social tiene manjares irresistibles que hacen imposible todo propósito de enmienda.

Vuelven la pólvora y la quema del año viejo que simboliza el olvido de todas las penas que se amenizan con una buena cantidad de trago. También los abrazos, las lágrimas y el intento por emparejar el bronceado de taxista que nos dejó el sol durante 12 meses.

También “Llegó Navidad / alegría de verdad / tiempo de compartir, / amar y sonreir… “. De nuevo, los jingles de todos los años, de nuevo la natilla, los buñuelos, las lucecitas y todo ese paquete que trae consigo el fin de año. Mejor dicho, esto se acabó y todo parece que termina igual.

¿Por qué fin de año? Porque se acabó esta joda y ya no hay tiempo para llorar, lo hecho, hecho está y año nuevo, vida nueva.

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