En este país puedo salir de closet pero no puedo volver a entrar

En este país puedo salir de closet pero no puedo volver a entrar

Truro cornwall gay pride parade 23.08.08

Por Luis Gabriel Rodriguez de la Rosa
@Lgrdelarosa

En los tiempos en que la lucha por la libertad y la igualdad toma cada vez más fuerza, existen actos que descalifican dichas actuaciones. Al parecer, las reivindicaciones sirven solamente cuando se encaminan en pro algunas luchas y no todas las de género, las de la población afroamericana, o la comunidad LGTBI.

Sin embargo, mientras se exige el respeto por sus condiciones, las voces que las contrarían se tienen como equivocadas, de manera que si se es gay muchos salen a celebrar y los que no, festejan porque merecen morir en la hoguera.

Pero la lucha por la libertad es precisamente el derecho a la autodeterminación. El que es blanco es blanco, el que es negro es negro, el que es gay lo es, y el que es heterosexual, también lo puede ser.

No obstante, el problema de las opiniones en este país, es que se creen con derecho a juzgar la vida de los demás. Cada suceso los alarma y salen a vociferar contra todas las voces que no están a favor de sus pensamientos.

Hace unos meses, el famoso bailarín Nerú dio unas declaraciones diciendo que había encontrado a Dios y que éste lo había curado del homosexualismo, que había transformado su vida y que ahora pretendía conocer a una mujer y tener un hijo. Entonces empezó el matoneo en redes y la indignación de la comunidad LGTBI no se hizo esperar.

La mayoría hablaron de fanatismo religioso, lavamiento de cerebro, de una afrenta al orgullo gay, entre otros. De manera que hay que preguntarse: ¿en qué momento todos se creyeron con el derecho de diagnosticar la fe, calificar las decisiones y de aceptar o no las posiciones de los demás?

Debe recordarse que la libertad de cultos también fue una reivindicación, la sangre también corrió por las calles a causa de la imposición violenta de la fe, pero cuando un personaje dice haber encontrado a Dios ¿no lo puede hacer? ¿Acaso no es su vida y su cuerpo?

Todo dicta que en este país se puede salir del closet para ser recibido con serpentina, rosas y una bandera de seis colores, pero si decide reivindicarse, es abucheado y estigmatizado por los mismos que reclaman diversidad, libertad, respeto y tolerancia.

Colombia vive en guerra porque el pensamiento ajeno lo han asesinado, y la responsabilidad no ha sido simplemente de quienes empuñan las armas, también los focos de violencia nacen en los hogares.

El elemento más sencillo para lograr la paz es el respeto hacia el otro, sea o no gay, se sienta orgulloso de ser blanco o negro, o comulgue con un homosexual. Siempre y cuando no haya violencia podemos ser diferentes, tan elemental como que un hombre salió del closet y le dio la gana de volver a entrar.

La coherencia en los discursos generaría más tolerancia que el estigma. La diferencia no debe legitimar actos denigrantes como los que realizan los movimientos neonazis, el matoneo de los LGTBI, o el racismo de los negros hacia los blancos. Por lo anterior si alguien tiene el poder para juzgar la vida de otros, me gustaría conocerlo.

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