¿Qué pasaría si tuviéramos una mujer presidente?

¿Qué pasaría si tuviéramos una mujer presidente?

mariac

Por María Camila Trujillo Vargas
@MariacamilaT

Ante la pregunta ¿qué pasaría si tuviéramos una mujer presidente? Me surgieron varias consideraciones. La primera, es que hasta ahora jamás me había llegado a cuestionar que “una mujer” fuera presidente en Colombia. No suelo dividir las preguntas por géneros, ni por edades, ni por preferencias sexuales. Existimos y como seres humanos, tenemos en teoría una gran escala de posibilidades personales, intelectuales y laborales.

Lo segundo que me llamó la atención fue que si “todos contamos con la misma gama de posibilidades, derechos y deberes”, hay situaciones específicas que nos condicionan como sujetos y por lo mismo, hacen que hasta ahora, nos sigamos segmentando por géneros o roles de identidad.

Revisé un listado de quienes han dirigido el país desde que se fundó Colombia como una República Independiente, y claro, hubo mujeres involucradas en el proceso, sin embargo, hasta ahora ninguna ha estado al mando y la proporción respecto a los hombres que han sobresalido en la política, no tiene nada de simetría.

La tercera, es que aunque esa proporción se podría justificar con una relación de contexto histórico, afirmando que desde 1954 las mujeres tenemos derecho al voto, o que desde la Constitución del 91 las cosas han cambiado significativamente, en realidad no es así. Lo cierto es que a pesar de constituir un 51% de la población, actualmente en lo que respecta a cargos políticos y de poder, la participación de las mujeres es reducido.

Por otro lado, los altos índices de feminicidios, la violencia intrafamiliar, la explotación sexual, las pocas garantías para abortar libremente, la intervención de la iglesia católica en la opinión pública, la moral contradictoria del colombiano promedio y el adiestramiento social con el que educan a las niñas desde pequeñas para tener como plan de vida, “formar un hogar y tener bebés”, son factores que siguen latentes y que exigen un esfuerzo por parte de nosotros, que va más allá de la legislación.

Y la cuarta, es que en tanto nos pensemos como sociedad, las problemáticas dejarán de verse fragmentadas y la resolución de las mismas nos involucrará a todos.

El problema quizá ha sido pensar que mujeres y hombres sienten por separado, educar a los chicos para ser astronautas, presidentes o súper héroes, y a las chicas para ser princesas, reinas de belleza o madres de familia. Todos podemos hacer lo que sea, siempre y cuando nos guste y seamos buenos en ello o queramos aprender.

Lo único que me queda por decir es que si en la próxima década aún no hay una mujer presidente, mis contemporáneas tendrán para entonces la edad que corresponde para poder serlo, y como yo ya conozco varias con el potencial, progresivamente se las iré presentando.

Comments

comments