Reseña Histórica

La idea de construir una publicación estudiantil nace fuera de las aulas de clase de la Pontificia Universidad Javeriana Cali en el año 1996, durante el desarrollo de conversatorios organizados por estudiantes de diferentes carreras y el Sector de Formación Social de la institución. En estos espacios de diálogo se discutían temáticas relacionadas con la realidad universitaria en Colombia, el papel del joven en la educación y la indiferencia de los estudiantes universitarios con las problemáticas de desigualdad, pobreza y violencia.

En 1996 nace El Clavo como espacio donde se registraría el trabajo oral de los conversatorios, buscando compartirlo con otras personas y prolongar el pensamiento de ese momento. El Clavo es fundado por Diego Fernando Porras (estudiante de Ingeniería Industrial), Fernando Torres (estudiante de Psicología), Ricardo Muriel (estudiante de Psicología), Katherine Donado (estudiante de Ingeniería Electrónica), Carolina Posada (estudiante de Psicología) y Angélica María Ospina (estudiante de Psicología). Surge como una propuesta independiente y alternativa, un espacio en donde los estudiantes piensan sin prejuicios propiciando la participación estudiantil. Sus primeras ediciones criticaron a la institución y en parte fueron la voz de los estudiantes. Inicia como medio de expresión de estudiantes para estudiantes con el fin de promover el pensamiento crítico en el ambiente universitario.

Se le dá el nombre de El Clavo por ser una herramienta de construcción que pulla; el cual era el efecto buscado con el contenido de sus páginas. El dinero para publicar la primera edición salió del bolsillo de sus integrantes haciendo una colecta y de los primeros pautantes que creyeron en la propuesta.  Se elaboraron bonos por un valor de $500, los cuales equivalían a la primera edición de El Clavo, vendidos por anticipado para conseguir el dinero. La elaboración de El Clavo se hizo de forma empírica y totalmente artesanal; era elaborado por los inexpertos estudiantes: los artículos, la ubicación de éstos, la distribución y la venta de pauta publicitaria. Solo la impresión y diagramación eran subcontratados. La Pontificia Universidad Javeriana Cali a nombre del Vicerrector Padre Javier Gómez S.J. habló de apoyar El Clavo a partir de su tercera edición, ya que fundar una publicación estudiantil era una labor relativamente difícil, pero más era mantenerla; más adelante la Pontificia Universidad Javeriana apoyaría a El Clavo como cliente, siendo un anunciante de la publicación. Finalmente la edición 01 de El Clavo se publica en abril de 1997 con un tiraje de 2.000 ejemplares y 12 páginas. A partir de la segunda edición El Clavo entra a manejar papel propal libro blanco de 70 gr y aumenta el tiraje a 3.000.

A finales del año 1999 El Clavo publica la novena edición y a mediados del año 2000 deja de salir durante un período de casi dos años por decisión del grupo, debido a la falta de relevo generacional de la mayoría de sus miembros.  De todas formas el grupo se sigue reuniendo buscándole alternativas al desgastado proceso y es así como se organizan las tertulias, con una metodología de estudio, tomando un café y con algunos invitados externos que no necesariamente hacían parte de El Clavo. Por ese tiempo se publican dos versiones de El Clavito, el cuál era un periódico de una hoja que se imprimía en papel amarillo como alternativa para continuar publicando. Además durante este tiempo se trabajó e invirtió dinero para prolongar el dominio de elclavo.comm, página web de la publicación en donde Diego Porras seguiría alimentándola desde Canadá.

En septiembre de 2002, un antiguo miembro del grupo, César Augusto López y un amigo, Daniel Adrián Girón, logran revivir el impreso y publican la décima edición conservando la ideología e intención inicial. A partir de la edición 12 se logró que El Clavo tuviera un grupo de trabajo consolidado con ayuda de algunos miembros antiguos como lo son Andrés Meza y Darío Recalde, además de uno de sus principales ideólogos y asesor Ricardo Caicedo. Desde la edición 13 El Clavo aumentó su paginado a 24, tiraje a 6.000 ejemplares y se imprimió totalmente en policromía.

En diciembre de 2003 El Clavo fue ganador del Premio Nacional de Periodismo Escrito Universitario (P.P.E.U.)[1] como mejor publicación universitaria del país. Según Alejandro Santos, El Clavo hizo la diferencia entre las otras publicaciones estudiantiles ya que mantiene independencia económica y eso hace que los estudiantes fuera de escribir deban hacer el ejercicio de vender pautas comerciales, lo cual implica un trabajo integral, de aprendizaje con un equipo interdisciplinario. Además, El Clavo por ser un grupo de estudiantes pertenecientes a carreras diferentes a las de Comunicación Social, rompen esquemas fácilmente, dando otra mirada a las publicaciones universitarias y en el campo del periodismo.

A partir de septiembre de 2005, en pleno proceso de elaboración de la edición 20 se decide que El Clavo pasa a ser un proyecto empresarial, el cual conservará la metodología de trabajo estudiantil, pero con una base administrativa, la cual le da continuidad y estructura de producto a la publicación con estrategias de comercialización y distribución competitivas. En noviembre de 2005, el sitio web de El Clavo elclavo.comm ganaría el Premio Nacional de Periodismo Universitario (P.P.E.U.)[2] 2005-2006, como el mejor sitio web de una publicación universitaria.

A partir de la edición 21 de El Clavo (diciembre de 2005), se consolidaría como revista, cambiando el papel y estructura editorial, para así convertirse en la principal publicación universitaria de Colombia.

El 31 de agosto de 2006, el Concejo de Santiago de Cali, en un evento académico, le entregaría a la Revista El Clavo una mención de honor por 10 años de servicio a la comunidad universitaria de Cali y la región. Este evento se llevó a cabo en el Museo de Arte Moderno La tertulia, contó con la asistencia de 550 personas y las ponencias de Antanas Mockus Sivickas y Alejandro Santos Rubino, además de las presentaciones musicales de César López (La Escopetarra y Poligamia), entre otros artistas.

A finales del año 2008 se Crea El Clavo Producciones como la empresa que agrupará los productos Revista El Clavo, Elclavo.Com, El Clavo En Radio, Talleres De Periodismo, Eventos Y Diseño De Material Impreso. En septiembre de ése mismo año, la revista Acción De La Cámara De Comercio DE CALI, destaca a su director, César López, como una de las 100 personas más influyentes del Valle del Cauca por su trabajo en la revista El Clavo.

Ya en marzo de 2009 El Clavo cambiar su oficina de la Pontificia Universidad Javeriana Cali ubicada en el sur de Cali para ubicarse cerca de los centros culturales de la ciudad de Cali e iniciar una nueva etapa de emprendimiento más acorde con sus productos y nuevos retos. Ése mismo año, El Clavo recibe el reconocimiento Como Orgullo Valluno por parte de un sector de empresarios de la región. Por ésa época El Clavo ingresa al proyecto Industrias Culturales De Comfandi.

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