Roger vs. Rogelio

LaboratorioEn una serie de comerciales de radio y televisión, una marca de lubricantes muestra cómo colaboran los expertos “de acá” con los expertos “de allá”. Por un lado muestran escenas en un laboratorio reluciente en las que un tipo súper serio con bata blanca (Roger) desarrolla “allá” un lubricante. Mientras tanto un camionero con tremendo bigote y la correspondiente barriga de rimulero (Rogelio) lo prueba en las exigentes condiciones de las carreteras colombianas. Algo parecido ocurre con otra pareja trajicómica como la de “Peter” y “Pedro”. La constante entre todas estas escenas es que siempre el experto que desarrolla la solución es el gringo, mientras que el experto colombiano queda relegado siempre a la posición del consumidor.

Cuando vi los comerciales no sabía si reírme de la inocencia de los realizadores o ponerme a llorar por la realidad de lo que estaban mostrando. Y no es que desprecie el conocimiento que tantos camioneros, taxistas y buseteros han acumulado en su experiencia con el uso de sus máquinas en condiciones tan difíciles como las nuestras: retén, derrumbe, aguacero de proporciones bíblicas, retén paramilitar, sol australiano, tramo destapado, pesca milagrosa… Lo que pasa es que para que un país se desarrolle se necesita gente que produzca soluciones pensadas para las condiciones de acá, no sólo felices consumidores que compren los productos de sus aun más felices fabricantes “de allá”.

En nuestro entorno muchos estudiantes de ingeniería electrónica se quejan de que las condiciones aquí no dan para diseñar y construir circuitos, por lo que deben trabajar en otra cosa como configurar y monitorear equipos producidos “allá”. Muchos estudiantes de ingeniería de sistemas ven cómo las empresas prefieren “expertos” entrenados para usar carísimas plataformas propietarias de software , no importa que cuando fallen dependan completamente que “de allá” les solucionen el problema porque estos “expertos” realmente no entienden muy bien cómo funcionan por dentro estas maravillas. Los estudiantes de cine son vistos con cara de “ esa platica se perdió ” porque “allá” hacen cine mucho mejor, más rentable y más rápido del que se puede hacer acá.

Por eso hay que empezar a darles buenas condiciones a los estudiantes universitarios y no seguir repitiendo la historia de tantos cerebros fugados que tanta falta hacen acá. Si de verdad queremos salir de pobres debemos invertir mucho más en investigación aplicada y desarrollo, porque mientras frente a la alta tecnología sigamos siendo sólo consumidores vamos a gastar mucho más de lo que ganamos exportando materias primas. El cambio empieza por transformar la mentalidad y no conformarnos con la idea que nos venden “de allá” de que Rogelio no puede ser también un experto que produzca.

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