Serpientes a bordo

Serpientes a bordo

El nombre de esta película lo puede predisponer, pero cuando usted ve a Samuel L Jackson en el afiche de la misma, puede llegar a pensar que no siempre los títulos que se les ocurren a los autores son los mejores.
Serpientes a bordo no tiene género. Es decir, se vende como una película de suspenso y terror, pero el público termina riéndose por las extravagancias y sucesos absurdos que se ven en la cinta.

Unas serpientes asesinas son introducidas en un avión, con el fin de aniquilar a un joven que va a delatar a uno de los asesinos más buscados de Norte América. A las serpientes les aplican feromonas para que activen su poder aniquilador. Entonces las serpientes salen a los pasillos del avión y comienzan a picar a todos los pasajeros en sus partes más intimas. Los personajes que están en este avión resultan muy caricaturescos, incluyendo a Samuel L Jackson, quien interpreta a un agente del FBI y quien mata a muchas de las serpientes con métodos tan absurdos y cómicos como meterlas en un horno microondas.

La película no desarrolla una historia central. Al inicio muestra un crimen por resolver, y un asesino por encontrar y sin que nos demos cuenta nos manda al pasillo de un avión donde encontramos desde artistas engreídos hasta niños desprotegidos, pero ninguno logra ni fastidiar ni conmover pues son personajes pésimamente caracterizados.

Finalmente todo sale bien, gracias a la inteligencia de las entidades gubernamentales estadounidenses, como es lógico en cualquier película gringa, y la historia inicial queda en el aire.


Dirección:
David R. Ellis
País: Estados Unidos.
Año: 2006

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