Sin tetas en el tercer mundo

Sin tetas en el tercer mundo

“Envía tus datos personales a las instalaciones de nuestra emisora y haremos realidad tu sueño”. Esa es la última frase de un comercial que está haciendo una emisora de la ciudad para regalarle a una caleña un par de implantes de silicona, y de paso, hacerle realidad su mayor anhelo.

Hace pocos días una compañera asistió a una entrevista laboral. Cuando le iban a traer el uniforme con el que debía trabajar como encargada del protocolo de un evento, el “jefe” le advirtió: “pues vamos a ver si le queda la blusa porque como no hay paraíso…” Mi compañera le respondió que si creía que ella no era feliz porque no tenía tetas pues estaba muy equivocado.

Como estos hay muchos casos de personas que se han tomado muy “a pecho” la historia, y sobre todo el nombre, del seriado que transmite Caracol basado en el libro de Gustavo Bolívar: Sin tetas no hay paraíso. El impacto que ha tenido la serie demuestra que los colombianos no estamos preparados para aceptar temas tan controvertidos sin dejarlos en el plano de la ficción, y mucho menos cuando esos temas se presentan en un medio tan influyente y poderoso como puede ser la televisión. Los medios de comunicación deben ser conscientes del poder que ejercen sobre la población, y no deben olvidar que para muchos espectadores lo que se dice en ellos es “palabra de Dios”.

Es cierto que el libro de Bolívar está basado en una historia real, pero eso no significa que todas las mujeres o las jóvenes estemos pensando en ponernos silicona para ser más felices. Hay otras prioridades para la mujer en esta época, y la felicidad no debe estar ligada necesariamente a algo tan superficial como tener unas tetas grandes. Me parece absurdo que una emisora esté rifando implantes como si fueran CDs , y resulta supremamente delicado que mucha gente en Colombia esté pensando que con tetas vamos a alcanzar el paraíso.

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