Soñar no cuesta nada

Soñar no cuesta nada

El primer acierto de “Soñar no cuesta nada” está en la historia. Un suceso real que por sí solo, daba para una película, a la cual le apostó Clara María Ochoa (productora), haciendo un buen trabajo en conjunto con Rodrigo Triana (director) y Jorg Hiller (guionista). De igual manera hay que destacar el trabajo de los actores, que personalmente me dejaron sorprendido con las interpretaciones, en donde no hubo lugar para las sobreactuación y el humor barato que ha caracterizado nuestro cine.

La historia de los soldaditos que cogieron el dinero de nadie (perdón del Estado), en esta película está enmarcada en la precaria situación económica de Porras, un soldado que ha perdido todos los ahorros de su familia (esposa e hija) en un mal negocio y que al momento de encontrar la caleta, comienza una disyuntiva difícil entre “hacer todo por el lado bueno” o “tome la platica hermano y solucione sus problemas”. De fondo, lo narrado sutilmente por los medio de comunicación en el 2003 (tiempo en que sucedió el hecho real), donde varios soldados se enloquecieron con los verdes que se encontraron en la selva y que en un solo día disfrutaron como locos.

Una película que ha durado bastante en cartelera, lo que podría promover que funciona muy bien comercialmente.


Director:
Rodrigo Triana
País: Colombia
Año: 2006

Comments

comments