Un recorrido por la “metrópoli” o 240 minutos de desilusión

Un recorrido por la “metrópoli” o 240 minutos de desilusión

Hace algunos días en medio de ires y venires por nuestra Macondiana Urbe, la tropical y juguetona Cali, me encontré de frente con varias situaciones que no dejaron de sorprenderme, tanto que bien podrían aplicar para un concurso nacional del absurdo o convertirse en el sustituto de algunos guiones del dramaturgo Inglés Eugene Ionesco, tan reconocido por este peculiar género.

Me dirigía hacía la CASA DEL DEPORTE ubicada en las inmediaciones del simbólico e histórico “PARQUE DE LAS BANDERAS”,1 empecé a observar distraídamente el panorama y me encontré de frente con un escenario desolado, árido y maloliente2 y lo que resulta más paradójico el parque de las banderas, no tiene una sola bandera, tan solo se vislumbran las astas completamente desnudas; de inmediato me pregunté: ¿Cómo es posible que este lugar no ostente el símbolo que lo significa?, luego pensé con un optimismo que me desbordó, en realidad puede ser que estén remodelándolas o talvez y como dice Shakira: “Laundry Service” , servicio de lavandería (pero esta tentativa desapareció muy rápido, al ver algunos días después las astas desnudas y solitarias, o ¿será que aún no se han secado las banderas?).

Con todos estos pensamientos en la cabeza avance hacia donde me dirigía, las oficinas del Instituto Departamental del Deporte “INDERVALLE” y de repente una situación igual de paradójica me arrancó de mis abstracciones, pues había un grupo de niños agolpados alrededor de una cancha de baloncesto mientras un entrenador discutía acaloradamente con el portero del lugar, mi espíritu “etnográfico” por supuesto me arrastró hasta el centro de la discusión, en donde me enteraría del origen de la disputa; los niños llevaban allí un buen tiempo, pues su entreno debía ser aplazado más o menos hasta las 6:00 P.M. que es la hora en la que salen los empleados del INDER puesto que el espacio llamado CANCHA DE BALONCESTO ahora convertido de manera olímpica en PARQUEADERO estaba ocupado por más de 50 vehículos pertenecientes a los jefes de oficina, presidentes de liga, secretarias, y demás empleados, quienes desde las 8:00 A.M. acomodan allí sus vehículos.

Después de observar con detalle estas dos situaciones no puedo decir que mi ánimo era tan maravilloso como cuando salí de mi casa y necesariamente empecé a preguntarme _no sin una tímida nostalgia_ ¿Dónde está la ciudad cívica en donde alguna vez vivimos? Frente a esta titánico interrogante decidí cambiar de aire, es tiempo para un horizonte menos gris, quiero música, quiero cultura, son las 5:40, tiempo justo para llegar al TEATRINO DE LA TERTULIA a los populares lunes de música universal, un espacio que promovía (aquí bien vale hablar en pretérito) el arte, el teatro y la música experimental, asequible a todo el mundo, al aire libre y sin ningún costo económico.

Llegué como a eso de las 6:15 P.M. y me quedaban como 45 minutos para la anhelada función, finalmente llegaron las 7:00, las 7: 30 y la gente empezaba a exasperarse, corrían rumores de que los artistas que debían presentarse hoy no llegaban por que estaban “trabados” o que los instrumentos habían sido robados por un grupo juvenil que se hacían llamar los “Skinheads”, en fin, toda suerte de invenciones para justificar la demora, de repente salió una mujer, al parecer una socióloga organizadora del evento, a pronunciar un discurso corto pero que para el momento parecía más bien la lectura de un epitafio, el anuncio era el siguiente…”Lastimosamente y por disposiciones legales hoy y en adelante este espacio ha de ser suspendido, por lo menos hasta que se resuelva una tutela interpuesta por los habitantes del sector (de suntuosos edificios) quienes aducen que estas actividades propician el escándalo, la perturbación en el ambiente y el desorden, agradecemos su compañía y esperamos tomar medidas para que no se siga atentando contra la cultura, espero verlos en algún próximo y cercano lunes…Hasta pronto”.

Con este hasta pronto retumbando en mi cabeza marché por el río hasta llegar a “ITACA” un barcito pequeño de Blues, Jazz y uno que otro rocksito, ubicado justo en frente de la ESCUELA DE ARTE, en medio de un reconocido lugar llamado “LA GRUTA”. Este es un pequeño escenario enmarcado por algunos edificios, en donde se reúnen toda suerte de personas (de todos los estilos, edades y sabores), hay una especie de gruta o si se quiere una tarima en ladrillo limpio.

Estando aquí y acompañando mi momento con algunas frías una serie de imágenes (y olores) empezaron a presentarse ante mí: El consabido olor de la inefable hierba, y de todo tipo de sustancias que se consumen en este espacio, ya a esta altura de la noche y con todo lo que había visto no deje de sorprenderme, pero lo que me sorprendió no fue el consumo como tal, sino más bien la inversión de algunos valores, pues este escenario pensado para desarrollos que favorezcan el arte y la vida, ha sido apropiado por diferentes grupos “identitarios” juveniles (skatos, punks, ravers, skinheads,) por “hibaros”, consumidores y cualquier “ciudadano desparchado” que disfruta con este tipo de actividades y se convierte en un escenario oficial de consumo, -tanto que recibe el apelativo de “El cenicero”-.

Es apropiado y transformado en un antro de “buena muerte”, porque los adictos aquí se matan paulatinamente y disfrutan con ello; curiosamente este lugar goza de una excelente vecindad, está por un lado la escuela de arte, el conservatorio, algunas oficinas de Emcali, muchos lugares donde se puede adquirir toda suerte de bisuterías (almacenes para un estrato que se inaugurará próximamente el 9, en donde puedes conseguir collares, aretes y toda clase de adornos para ataviar la desolación del alma, o también el último grito de la moda al mejor estilo de las reproducciones en serie de MTV, camisas con numeritos, cadenas para perros que ahora los usan los humanos, entre otras) y también se asoma el Oeste maravilloso motivo de orgullo y gloria de “La Sociedad Caleña”, sin embargo, esto no es ni una mediana garantía pues allí tienen lugar los más sórdidos intercambios comerciales y afectivos atravesados por esta cultura nuestra de la RUMBA-DROGA y de la NARCO-CALLE.

Después de mirar ya no con una tímida nostalgia sino con una tristeza desgarradora estas complejas situaciones, vinieron a mi como atropellándose entre si, un sin número de interrogantes, dudas y contradicciones. Me pregunto por ejemplo ¿Cuál es la presencia del estado frente a eventos como estos 3? ¿Qué le ha sucedido a esta nuestra Cali Aventurera? ¿En qué tipo de ciudadanos nos hemos convertido? ¿O podemos ostentar aún el status de ciudadanos?Lo que me lleva a concluir -espero no sea una conclusión definitiva e inmodificable- que estas situaciones solo reproducen la historia cotidiana de las calles caleñas, solo es el síntoma de una ciudad que se despeña y se desenvuelve en medio de dirigentes mediocres, ciegos, ineptos, ladrones y corruptos que a buena hora elegimos a cambio de lastima, un tamal o un puesto para un hijo en las Empresas Municipales.

Alarmante se hace el panorama pues estas situaciones nos revelan tan solo periferia -como decía son sintomáticas4-, porque si nos detuviésemos en cuestiones estructurales las lágrimas serían una reacción pequeñísima frente tamaños despropósitos: Un espacio público invadido, una infraestructura agonizante, caos vehicular aterrador, una inseguridad avasalladora, la miseria que se hace escandalosa, calles agujereadas e inoperantes _portadoras de indigencia_, zonas verdes “desérticas” o enmontadas, drogadicción a todos los niveles, desempleo y suciedad parecen ser las más rampantes características de nuestra sultana del Valle, de nuestra aclamada “METROPOLI”.

1 Ubico al lector foráneo: entre la calle 5 (la famosa calle de Jairo Varela) y la carrera 29.
2 Pues se ha convertido en el baño_casa_dormitorio de cantidad de niños que viven en indigencia, y que sabiamente nuestros dirigentes han logrado esconder para eventos especiales, ustedes saben, por esto de la estética ahora tan en boga… “para darle una buena imagen a la ciudad”.
3 Rayamos en el absurdo, un parque de banderas sin banderas, una cancha deportiva que no puede ser utilizada porque se ha convertido en parqueadero, un teatro público censurado por la influencia de algunas familias poderosas, y por si fuera poco, un escenario de muerte que goza de la venia oficial.
4 Entiéndase el síntoma como un signo que indica que algo anda mal.

Comments

comments