Crepúsculo-manía

Crepúsculo-manía

Crepúsculo habla del amor de una adolescente con un vampiro, una suerte de amor imposible en la que los personajes se ven obligados a luchar contra cielo, mar y tierra para lograr estar juntos. Un poco como Romeo y Julieta sin que terminen precisamente en una tumba. Un amor de esos que capturan porque tiene un toque de prohibido y lujurioso, sin olvidar lo romántico e ideal. 

Y la historia en ese punto fue un éxito rotundo. Los libros se vendían como pan caliente y una tal Stephanie Meyer subió al podio de escritores casi codeándose con la ya legendaria J.K. Rowling (Harry Potter) y muchos más. De la nada, la crepúsculo-manía arrasó con el planeta y los jóvenes que lo habitan, seducidos por la oportunidad de leer un balance entre romance, terror y drama. 

Y el boom fue aún mayor cuando en el 2008 se anunció el lanzamiento de una adaptación al cine del primer libro que le otorga el nombre a la saga. “Twilight the movie” (Crepúsculo, la película) fue una de las películas más esperadas entonces, los pequeños teasers, la música, los actores que saltaron de pequeñas apariciones a ser súper estrellas de Hollywood, todo desatado en una serie de gritos coléricos que llevaron incluso a la formación de clubes oficiales y grupos con pseudónimos, todos bajo el gran nombre de “twilighters”. 

Si bien es cierto que esta historia de vampiros tiene su fuerte en la historia de amor y en la narración de la protagonista que otra cosa, la adaptación de la historia para le película pudo ser mucho mejor, se perdió la magia y el fondo, los chistes de doble sentido y aquello que le daba un toque distinto a la historia. Y aún así, fue un récord en cuanto audiencias y ganancias se refiere. No hubo mayor alegría para Summit Entertainment, casa productora, que saber que Crepúsculo había sobrepasado sus expectativas. 

Expectativas que se mantuvieron intactas para el estreno de la segunda parte, que apostó con un nuevo equipo de producción y que logró acercarse mucho más a lo que el libro, Luna Nueva, proponía. Resultó ser un fiasco en retroalimentación, críticas y reclamos que no se hicieron esperar y muchas deserciones de un público supuestamente fiel fueron evidentes. 

¿Qué hacer entonces? Ante una aparente mejoría, el sarcasmo fue protagonista, resultando en un público bastante voluble y una crepúsculo-manía en retroceso en poco menos de dos años. Pero eso no fue motivo para tirarlo todo por la borda, “Eclipse” llegó a los cines en un tiempo récord de producción, apostándole al formato que fue usado en la primera película, continuando con la saga que a muchos les quitaba el aliento. Nuevamente no fue la mejor película que pudieron hacer este año. 

Predecir el efecto de “Amanecer” (“Breaking Dawn” en inglés), cuarta y quinta entrega, es un desafío casi imposible, bien se ha demostrado que cuando de Crepúsculo se trata, todo es incierto. Los fans seguirán gritando a cuatro vientos que es la mejor historia fantástica que se ha escrito, mucho podría discutírseles, lo cierto es que estos vampiros que no mueren a la luz darán mucho de qué hablar, sea para bien o mal. Incluso, aunque su reino de amor imposible parece caer ante un mundo hostil que no perdona los desaciertos.

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