Los Ilusionistas 2: El retorno de la magia

Los Ilusionistas 2: El retorno de la magia

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La magia siempre ha sido uno de los misterios que ha fascinado a la humanidad. En ella habitan esos seres que tienen la capacidad de hacer surgir cosas de la nada, desaparecen a su antojo y hasta superan obstáculos indescifrables para la mente humana. Claro, todos saben, que hay un truco. El as bajo la manga. Pero no importa, sigue fascinando… puede ser la causa por la que se vota cada cuatro años.

“Los Ilusionistas 2” (Now You See Me 2) inicia en el lugar en el que se quedó la primera entrega, después de un año de incognitos, los tres jinetes (el espectador se da cuenta que la maga ha renunciado) se preparan para un nuevo acto. El ingreso de la nueva heroína no es más que un paso fugaz de una cara por otra. En esta ocasiones, los jinetes buscan desenmascara a una compañía mundial que piensa aprovecharse de la inocencia de sus usuarios para vender sus datos en el mercado negro pero son capturados por Walter Tressler, un aprendiz de mago, que busca vengarse de la afrenta que sufrió su padre Arthur Tressler (en la entrega anterior).

En ocasiones caemos en el error de pensar que la magia es la ausencia de sentido. Y digo error porque ella tiene unas lógicas que no son fáciles de captar para los espectadores, pero siguen estando allí para el buen observador. Es lo que pasa en la película, bajo la superficie de la reiteración de los diálogos, el vacío simbólico, la insulsa actuación de las estrellas de Hollywood, se esconde la mirada a descubrir el engaño, a enseñarle al espectador cómo se realizó el truco.

La mediatización de la realidad es una de las novedades en la película. Las redes sociales y el estado “en vivo”, transforman la manera en que los jóvenes contemporáneos se relacionan con la historia, con los otros, consigo mismo. Ahora, parece que el interés no es disfrutar del perfomance del mago, sino retratarlo o grabarlo para compartirlo en alguna red. La alienación ha llegado a tal extremo que se ve el mundo a través de los dispositivos que se tienen a la mano.

Uno de los registros que más me llamó la atención fue el de la violación a la privacidad. Un asunto que se pone de moda cada tanto, especialmente en Facebook, y que tiene su doble matiz. En el mundo globalizado la idea de lo privado se desvanece en el aire. No sólo por el panóptico (del que habla Foucault): el gran ojo, el gran hermano, que lo ve y lo controla todo. Sino también, en la enfermiza relación que los usuarios han desarrollado con ciertas redes sociales, donde los likes suman entre menos ropa tengas.

Sin embargo, si se va un poco más de lo evidente y sin salir de lo convencional, los jinetes nos recuerdan a uno de los personajes de ficción más queridos: Robin Hood. El pillo buena gente. Y entramos en un debate moral frente a las acciones de los magos. Para ponerlo más cercano, usted, querido lector preguntase: ¿Quién destapo el escándalo de los Panamá papers? ¿Acaso un mago? ¿Qué ha pasado con los nombres de los colombianos que esconden sus fortunas en Panamá?

Si quiere pruebas de magia. Ahí las tiene: han desaparecido.

 

Autor: Felipe París
Twitter: @felipe_paris

 

 

 

 

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