Reflexión película Dr. Alemán

Reflexión película Dr. Alemán

La posibilidad de asistir a la presentación de la película Dr. Alemán en el Festival de Cine de Berlin 2009, fue de gran anticipación y emoción, sobre todo debido a que dicho filme fue rodada en su totalidad en Cali, específicamente en las laderas de Siloé.  Además, dicha coproducción colombo americana,  fue protagonizada por el actor estrella del momento en Alemania August Dhal, quien también actúa en la película ganadora del Oscar a mejor película extranjera 2008, Los falsificadores.

Dr. Alemán narra la historia de un médico que viene a Cali a hacer su rural, aburrido de su vida tranquila en Alemania ansioso por vivir nuevas experiencias, y termina envuelto en un espiral de sangre en la sala de urgencias del hospital donde el diario vivir se traduce en atender a las víctimas de una violencia permanente que azota la ciudad.

Como si esto fuera poco la violencia no sólo se vive dentro del hospital sino más aun en las calles de Siloé donde las pandillas pelean por el control territorial de la zona. Los jóvenes del barrio no tienen pasado ni futuro, y la única salida dentro de este entorno crudo y hostil es el tráfico de drogas, el sicariato, el hampa o cualquier otro crimen.

El pobre alemán no sólo ve de primera mano la cruda realidad de vivir en Cali, también es víctima de un paseo millonario;  le toca compartir ascensor con un sicario que está huyendo luego de abrir fuego en el hospital, y como si esto no fuera suficiente, al final debe presenciar el asesinato en sangre fría de su novia, una chica de la zona ajusticiada por el “juez” líder de la pandilla más brutal.

Todos estos eventos se mezclan por la recién adquirida adicción a la cocaína del Dr;  droga que logra adquirir a través de sus nuevos amigos, los adolescentes pandilleros, huérfanos y desplazados que viven con su recién adquirida novia de Siloé, a los cuales ella cuida y protege. El espectáculo de las drogas se mezcla con un ambiente de rumba frenético donde las mujeres aparecen casi únicamente como objetos sexuales, que utilizan su cuerpo, en especial su culo y tetas para seducir, cuya mayor aspiración es convertirse en mujer de traquetos.

El resto de personajes son o ineptos, resentidos o mudos. La visión del nuevo inmigrante se impone con una ingenuidad y un romanticismo que no deja de inquietarnos y enfurecernos desde el comienzo hasta el final. Lo que inicialmente esperé con mucha excitación por ver a mi amada ciudad en una sala de cine en Berlín se convirtió en una experiencia desagradable, aterradora, triste y humillante.

Sin embargo, aun cuando la película tiene grandes fallas y la historia no convence, los personajes son bastante débiles y mal elaborados debido a que no transmiten su humanidad, no pude dejar de pensar que hay cierto nivel de realidad en las imágenes que atraviesan la pantalla. Se ve un Siloé sucio, feo, tierra putrefacta, de basuras donde la gente se acostumbró a vivir entre la indigencia, la suciedad, desorden y violencia. ¿Realidad o ficción? Seguramente hay de ambas. Sin embargo, más que la película lo grave fue presenciar en pantalla gigante, frente a espectadores de todo el mundo el deterioro, derrumbe, declive de Cali, la ciudad más bella y cívica de Colombia hace 20 años, mientras el resto de ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla han evolucionado y hoy gozan de nueva cara. Dicha experiencia fue vergonzosa, triste y deprimente.

Definitivamente Dr. Alemán es una obra “mediocre” pero que debemos ver para tener claro de lo que no debemos sentirnos orgullosos. También es un abreojos sobre nuestra apatía como ciudadanos frente a esta realidad, debido a que todos nos hemos acostumbrado a convivir condicionados por la violencia y las basuras que inundan a nuestra ciudad y poco hacemos al respecto. Llegó la hora de levantarnos y actuar con más convencimiento para participar en la transformación de nuestra ciudad donde el protagonista es el cambio social. Todos debemos esforzarnos y trabajar conjuntamente para encontrar soluciones a nuestros problemas y de actuar directamente donde nos necesitan.

Cabe mencionar que no todo es malo y hoy en día hay grandes esfuerzos de entes privados como la Fundación Sidhoc, a través de un plan de cultura ciudadana donde se les ha apoyado a sus habitantes para pintar sus casas de blanco, como también de la alcaldía y la gobernación, donde se tienen proyectados grandes planes tales como el Miocable y la construcción de una gran biblioteca que seguramente tendrán efectos transformadores entre los habitantes de Siloé.

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