Spotlight: Un reportaje visual

Spotlight: Un reportaje visual

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Spotlight es una de esas películas en las que la historia te da un golpe en la cara y te deja noqueado. De esas que después de verlas nunca volverás a ser el mismo. La verdad es que el choque de esas verdades ocultas, que todos conocen pero que nadie se atreve a denunciar, le carga el espíritu al espectador. Sin importar la ideología o la creencia, Spotlight pone en duda cientos de años de fe.

Su guionista y director es el norteamericano Thomas McCarthy. La película, desde su estreno a mitad del año 2015, ha obtenido una multitud de premios y está nominada, en varias categorías, en los premios Oscar. La obra de McCarthy cuenta con todos los atributos para llevarse el galardón de mejor película, sin embargo, su historia talla en algunos lugares más de lo parece.

La película presenta una historia muy fuerte: las violaciones sistemáticas, de un grupo de sacerdotes católicos, en los barrios periféricos de la ciudad de Boston, desde los años sesenta hasta principios del siglo XXI. La acusación sobrepasa la pedofilia del gremio sacerdotal, para desenmascarar las formas como dicha organización cubre los rastros de los abusos.

El contenido de la obra le pone a uno “los pelos de punta”, sobre todo cuando se descubre que el guion toma como argumento el trabajo de la Unidad de Investigación del periódico Boston Globe, que los llevó a obtener el premio Pulitzer, en el año 2003. Es decir, todo fue verdad: las violaciones, las humillaciones, los suicidios, los oídos sordos, los ocultamientos. Y la cosa no para allí, también es cierto que después de la publicación del Globe, los casos de abusos por parte de sacerdotes católicos explotaron en el mundo, incluido nuestro amado país. El mayor escándalo mediático de la historia. (Ese que ya habíamos olvidado).

Spotlight en sí es para maravillarse: sobriedad en los actores y fortaleza en los diálogos se mezclan con la catarsis que sufre el espectador al ver como las víctimas se desgarran en sus narraciones y en ademanes. Lo que más cautiva es el debate que nos llega de forma indirecta a los espectadores, puesto que tiene que ver con el ejercicio de la ética.

El rol más importante de toda la trama es el del extranjero, es decir, de aquel que es capaz de revisar la realidad con otros ojos, desde otra perspectiva. En el filme se hacen menciones constantes a la responsabilidad de unos y otros frente al hecho delictivo. Y si bien, cada uno apela a los sentimientos, al miedo, a la jerarquía, todos parecen condenados a ver pasar el horror frente a sus ojos. De allí que sea tan importante, en nuestro ejercicio ciudadano, darnos el espacio para ser los extranjeros y revisar esa cotidianidad que tanto nos afecta con otros lentes y de ser menester, levantar la voz contra la transgresión.

Recomiendo Spotlight como manual para el buen reportero; para todos aquellos que desean realizar un proceso investigativo serio y comprometido con los demás. En ella vemos la rigurosidad del periodista, la confrontación de las fuentes y la búsqueda incesante de la verdad, características de los grandes reportajes. Y de ñapa, vemos en acción, a una de las mayores organizaciones criminales del mundo.

 

Autor: Felipe París
Twitter: @felipe_paris

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