Una Rosa en el Desierto

Una Rosa en el Desierto

Es un cliché afirmar que “una imagen vale más que mil palabras”, pero es cierto también que muchas veces no nos conmueven tanto las situaciones como cuando nos acercamos a ellas por medio de una historia, una melodía o un rostro.

Este es el caso de “Desert Rose”, una película dirigida por Sherry Horman que no sólo cuenta una bonita historia de superación personal si no que nos hace un retrato de África distinto a la visión de Hollywood que casi siempre nos muestra este continente como el infierno en la tierra. 

La película cuenta la historia de la top model Waris Dirie, como excusa, para resaltar el tema de una tradición cuestionable y dolorosa que aún existe en muchas tribus africanas: la ablación. Esta tradición ancestral africana consiste en la mutilación de los genitales femeninos a temprana edad (en el caso de Dirie fue a los 3 años) y su posterior costura artesanal.  No quiero entrar en detalles escabrosos, pero basta con decir que aun hoy 6000 niñas africanas padecen esta terrible tortura llegando a morir buena parte de ellas por culpa de las infecciones y demás padecimientos que sufren a raíz de este antihigiénico y machista procedimiento.

Las mujeres entrevistadas en la misma región por la directora de la película hicieron énfasis en que esta tradición no tiene fundamento religioso, pues en el Corán se describe esta práctica; pero se ha sostenido debido en buena parte al machismo que existe en la región y a la ignorancia de quienes no cuestionan un procedimiento tan tradicional como éste.

Ya el tema de la película es interesante pero la trama tiene también un sello indiscutiblemente femenino al no hacer énfasis en la gran travesía a pie que hace la protagonista desde su fuga de la aldea de sus padres hasta la ciudad de Mogadiscio (que tendría un gran potencial épico), si no en todos los inconvenientes que debe atravesar como mujer desarraigada durante buena parte de su vida antes de ser una reconocida modelo y tener la valentía de emprender con dolor pero sin resentimiento una campaña mundial en contra de la ablación. 

A diferencia de muchas historias de vida similares, “Desert Rose” no busca la lástima o la admiración por el protagonista, si no hacer un acercamiento a una hermosa mujer para resaltar su belleza, su capacidad de amar en medio de su tragedia personal y la naturalidad con la que afronta la vida a pesar de vivir un gran choque cultural.

Es muy difícil terminar este comentario sin volver al tema de la ablación. Hay una secuencia tremendamente dura que pondría los pelos de punta hasta el más insensible pero que no se queda en el sensacionalismo si no en mostrar dramática pero poéticamente la dimensión real de tan terrible procedimiento. Es en momentos como estos, en donde nos damos cuenta de que el cine puede ser una gran ventana por medio de la cual podemos asomarnos al mundo.

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