X-Men Apocalypse: El drama mutante

X-Men Apocalypse: El drama mutante

el drama mutante

Un mutante antiquísimo, En Sabah Nur, ha intentado gobernar el mundo en varias oportunidades pero no lo ha logrado. En su último proyecto fue atrapado, por sus guardias, en una inmensa pirámide/cárcel. En la edad contemporánea es despertado y retoma su deseo; para ello adopta cuatro discípulos, Storm, Psylocke, Angel y Magneto. El profesor Charles y los jóvenes mutantes lo detienen, salvando, una vez más al mundo. Parece la misma historia, la de siempre. Pero, sólo parece.

Me ha gustado “X-men: Apocalipsis” porque deja un montón de incógnitas. Desde la forma temporal de la película, con las que ya existen, pasando por las relaciones, que siempre dan para debates, con el comic; hasta llegar a situaciones truculentas como la aparición de un hijo de Magneto y la revelación de aquel secreto y por qué no, la idea de una posible secuela con el escape de Psylocke. Me ha gustado, porque hace diferencia con las otras películas de superhéroes de la temporada. Ha mantenido en firme su posición frente a los personajes, al juego del tiempo narrado, a los efectos. En medio de un mundo cargado por sentencias individualistas, la idea de construir, de mejorar, de cambiar desde una perspectiva colectiva es, al menos, interesante.

La idea de superioridad moral y racial de la película me retrotrae a las grandes hecatombes mundiales: los nacionalismos que estuvieron a punto de acabar con la vida en Occidente en muchas ocasiones, más de las que quisiera recordar. El populismo democrático que no es más que el engrandecimiento de un tirano que se da las veces de salvador, de mesías redentor, es una clave política muy interesante, que debe dejarle a las nuevas generaciones algunas enseñanzas (como la forma con la que se ha venido gobernando nuestro país).

Espero que los espectadores salgan de la sala cargados de dudas, no sólo por las relaciones evidentes con la mitología cristiana (los jinetes, el fin del mundo), sino también con aquellos lazos que son más difusos, más invisibles: ¿Dónde queda Egipto? ¿Quién fue Ra? ¿Qué representan las pirámides en las culturas antiguas? ¿Por qué se le rindió culto al sol? ¿Qué fue Auswitch?

Lo más sobresaliente fue: la hermosísima Jean Grey, nueva cara de la franquicia. El personaje que me divirtió fue Mercurio: un derroche de humor atípico en películas tan dramáticas como las de los X-MEN. Como siempre el mejor de la noche fue Magneto: sobrio, oscuro, fuerte. Quedamos expectantes con la aparición de Wolverine, su entrada espectacular y su consecuente desaparición en la mejor secuencia de la obra.

 

Autor: Felipe Paris
Twitter: @felipe_paris
felipeparis

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