Carta para una mujer que no existe

Carta para una mujer que no existe

Carta para una mujer que no existe art

Ilustración: Paula Bonet

Por Pavel Stev Salazar
@PavelStev

Cómo te atreviste a manosear mi existencia, de dónde vino la osadía de creerte diosa de mis días, creadora del placer de la noche e inquisidora de mi corazón. Tú que tanto renegabas de los no poemas, de las tardes que no tienen sentido si no hay nada nuevo por sentir. Tú que adornaste tus ojos con cristales porque en ellos nunca alcancé a ver el sol navegar.

Uso protex para borrar las caricias o bacterias que dejaste aliñándose en mi piel, te deshaces, o vuelves a lo que eras, porque siempre estuviste rota, deshojada. Eres el árbol del amor que nunca crece, todas tus frutas son las prohibidas y morder algo en ti es darse cuenta que no existes.

Estás hecha de poemas descalabrados, malheridos, has tenido tantas guerras perdidas que tu piel sabe a batalla, me engañaste tan bien con tu máscara de “tengo magia” y perfumabas tanto tu cuerpo para evitar que sospechara quién eras.

Estuve muy enamorado de ti y de las flores que recorrían por tu ser; flores invisibles que perfumaban tu cuerpo mientras te quería y me enfermaba y me moría.

Estaba muy enamorado de tu jardín y de ti, pero acá estoy nena, fumando un cigarro, sonriendo porque sobreviví a tu belleza, a tu encanto, a tu truco, a tu fruta prohibida. Saboreé tu vientre y ahora bebo agua todo el día para que me pase la impureza, el pecado de no quererte de nuevo conmigo.

Con que alevosía hiciste un tour por mi pecho para maltratar cada cosa que sentía, para criticar la desmedida forma de mi corazón. Eres una luciérnaga sin brillo y prendes velitas para disimular la luz, te cepillas muy bien la alegría para disfrazar el vacío. Siempre salté a tu precipicio porque sabía volar.

Sabemos que las cosas perduran mientras son narradas, ese es tu consuelo; que una boca tras otra, se enteren todos que fuiste mi peor momento, la deslucidez me vino con tu amor. Tu error fue pensar que lo hermosa te daría alas, pero en este cielo tan grande nunca mereciste volar.

El orgullo es tu himno, la rabia es tu palabra y discurso, el enojo tu mejor esperanza, el pasado es el único presente en el que vives, la duda es la puerta de tu casa por la que siempre me adentre a tu entrepierna, olvidar para ti es romper el saco roto, la derrota es la mayor victoria que aprendí contigo.

Me dejaste con muchas ganas de no quererte y te cumplí el requisito. Ahora eres la mujer que no existe, la chica “ i´dont remember” .  Ahora te estoy borrando, mirá…me sacudo las manos al terminar este texto, y vos, vos serás ese polvo.

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