#Columna: 20 años de la novela colombiana

#Columna: 20 años de la novela colombiana

 

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En las últimas dos déca­das nuestros escritores han entregado su trabajo creativo e investigativo, una suma de talento y disciplina que nos permi­te disfrutar de las letras y el mundo que ellas crean y que hoy queremos rese­ñar brevemente.

En 1997 el autor Santiago Gam­boa publicó la novela Perder es cuestión de método, en ella se entrega una visión sobre el narcotráfico o la guerrilla, una crítica social que terminó en la pantalla grande. En 2001 llega El Desbarrancadero, sin duda una de las grandes obras del siglo, donde Fernan­do Vallejo con su estilo propio e irreverente describe una tragedia familiar.

Satanás también hace parte de los lugares de privilegio en las novelas de las últimas décadas. Mario Mendoza en 2002 relata la vida de un héroe de la guerra de Vietman, un sacerdote que se enfrenta a sus propios demonios, al igual que un pintor y una mujer que roba a altos ejecutivos.

En 2003 Fabio Martínez les entregó a los lectores una obra fascinante: Pablo Baal y los hombres invisibles, una historia de ficción de sucesos como los episodios del 9 de abril, la llegada del hombre a la luna, la toma al Pa­lacio de Justicia, entre otros.

Por supuesto no podía faltar nuestro No­bel de literatura Gabriel García Márquez que en 2004 sorprendió con su novela Memoria de mis putas tristes que narra la historia de un longevo periodista que decide acostar­se con una niña de 14 años, con un giro espectacular en el que la lujuria pasa a un segun­do plano y despiertan diversos sentimientos. En el mismo año llega Delirio de Laura Restrepo, una novela que relata la violencia de nuestro país partiendo de la desigualdad.

 

"Una suma de talento y disciplina que nos permi­te disfrutar de las letras y el mundo que ellas crean."

 

En 2005 se publica Ursúa de William Os­pina, una novela que relata los años mozos de Pedro de Ursúa, un conquistador que muy joven partió en busca de fortuna y no tuvo la suerte de quienes regresaron a casa forrados en oro.

En 2006 Evelio Rosero publica Los Ejérci­tos una historia de violencia que narra desa­pariciones y toda clase de agravios padecen los habitantes de un pueblo llamado San José. En el mismo año llega una obra insignia de nuestra literatura, El olvido que seremos que llevó a la cúspide a Héctor Abad Faciolince.

2009 es un año fructífero para la novela colombiana, Ricardo Silva publica su libro Autogol inspirada en el asesinado delante­ro de la selección Colombia Andrés Escobar. Óscar Collazos entrega Señor Sombra, la historia de un excabecilla paramilitar con­vertido ya en un importante hombre de em­presa.

En 2014 Carolina Sanín publica su obra: Los niños y Pablo Montoya nos entrega el Tríptico de la in­famia. En 2015 llega La forma de las ruinas de Juan Gabriel Vásquez, una novela llena de teorías conspirativas que intenta indagar los móviles detrás del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y de Rafael Uribe Uribe. Para cerrar, el 2016 con dos obras que ustedes pueden explorar: La melancolía de los feos de Mario Mendoza y El resucitado de Gustavo Álvarez Gardeazábal.

 

Por: Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa

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Abogado, escritor y docente universitario. Autor del libro ‘De Sueños y Olvido’. Columnista de la Revista El Clavo.

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