Libros para “pecar”:  Condénese por las letras

Libros para “pecar”: Condénese por las letras

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En esta revista nos preocupamos por entretenerlo, pero también porque su intelecto crezca; no le vamos a sugerir que lea las Cincuenta Sombras de Gray, creemos que hay mejores cosas.

La biblia

Es quizá uno de los libros más longevos del mundo, ha sido traducido a cientos de lenguas y sin embargo sigue reposando en anaqueles o mesitas de noche. Al margen de la cacofonía empleada por sus escribas, David, Salomón, Juan, etc.,  de lo consuetudinarios que resultan sus epítetos y de los términos displicentespara quienes no comparten su credo: “Dios líbrame del inicuo”, es importante una lectura, alejada de fanatismos, de ese libro que tanta interpretación ha generado –entiéndase de ahí la proliferación de las religiones  (la Piraquive y todas esas cosas)–  a lo largo del tiempo.

Las flores del mal

Es Baudelaire uno de los referentes más importantes cuando de poetas malditos se trata; en Las flores del mal la poesía emerge de lugares y sensaciones de las cuales sólo un poeta maldito podría verbalizar, Baudelaire le escribe al licor, a la carroña; ¡le escribe odas a Satán! No es gratuito que algunos de los poemas que subyacen en el libro hayan sido objeto de censura, por un supuesto atentado contra la moral pública, en la Francia del siglo XIX.

La verdad de las mentiras

La cantidad de libros que han padecido reparo es larga, de forma que es importante que le dé una mirada a un ensayo de Vargas Llosa denominado La verdad de la mentiras, en este usted podrá descubrir que novelas como El corazón de las tinieblas de Conrad recibió numerosas críticas por faltar a una verdad que en la literatura no es paradigmática; de igual forma, lea la historia de novelas como Werther, de Goethe, que obtuvo reproches por su incitación al suicidio; Madame Bovary, de Flaubert por instar a la rebeldía fémina.

El nombre de la rosa

Si bien en la trama de esta historia Umberto Eco no hace directa referencia al Indexlibrorumprohibitorum (índice de los libros prohibidos) de la iglesia católica, es no obstante una ilustración majestuosa de los alcances de la ortodoxia de cara al arte. Leyendo sus páginas es imposible no pensar en autores como el Marqués de Sade, Balzac, Hobbes,  o filósofos como Descartes, Montaigne, Pascal, Sartre, entre otros, los cuales fueron censurados por su contenido irreverente en lo que respecta a los cánones eclesiásticos.

La historia gira en torno a un franciscano y su discípulo en una abadía benedicta en tiempos del papado Juan XIII. De una biblioteca que obsta la lectura de libros envenenados y que los dos protagonistas se permiten deslindar.

Los versos satánicos

Esta novela, que no es más que una burla a  Mahoma, casi le cuesta la vida a Salman Rusdhie, a tal punto que el ayatolá Jomeini lo condenó a muerte en 1989. En Pakistán, Egipto, Somalia, Arabia Saudita, Indonesia, entre otros países fue prohibida su lectura; algunos extremistas ofrecieron recompensa por la muerte del escriba. La novela tiene como protagonistas a dos personajes, Farishta y Chamcha, que metaforizan el bien y el mal.  En  esta podemos encontrar una alegoría que caricaturiza la fe musulmana, con una prosa que en veces raya en el tecnicismo y con elementos del realismo mágico.

Ñapa:

Si usted desea la fórmula para hacerse exitoso en diez pasos y si además le interesa saber los vericuetos para hallar la piedra filosofal y  la receta  para mantenerse joven, lea  lo que más se vende en las librerías de cadena. Pero además, es importante que alguien le haga un análisis hermenéutico a los versos de Roy Barreras, la Rebeldía con Causa perdida, de Pacho Santos, y la Causa no perdida (es que todavía no se le ha condenado) de Uribe Vélez. No se llene de prejuicios, adelante.

Por: Jaír Villano

@VillanoJair

 

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