Los gatos de don Germán

Los gatos de don Germán

arciniegasFríos, distantes y burlones de vista. Así son los gatos para quienes no los conocen de cerca. Para los que no soportan tener un gato cerca es este libro. Para quienes no soportan tener un gato lejos, también.
Los segundos se regodearán en el placer compartido de las historias de gatos. Porque eso es lo único que encontrarán entre portada y contraportada: simples cuentos verdaderos de gatos verdaderos, con nombre o anónimos, amados y odiados. Historias sobre gatas preñadas y gatos envenenados, sobre lluvias de gatos y gatos en orgías. A ellos, amantes todos, no puedo decirles más cosas que no sepan. Es para beneficio de los primeros, entonces, que me extenderé un poco más sobre don Germán y sus gatos.
Los que busquen ensayos directos y profundos sobre historia, sobre educación o sobre cualquiera de los temas que don Germán era capaz de manejar, no los encontrarán aquí. Empezando por el prólogo de Antonio Montaña –yerno de don Germán y uno de sus gatos– el tono se vuelve familiar, de complicidad y ternura. Siguen 17 historias de gatos que, al igual que nuestros felinos favoritos, son más hermosas de lo que parece a simple vista. Detrás de cada una (y en maraña a su alrededor) hay más gatos, hay seres humanos que viven su vida, hay ciudades que respiran y hay intrigas.
Leyendo entre líneas se ve una parte de la vida de don Germán. Su relación intelectual con sus gatos, su amor por ellos y cómo se cambian el uno con los otros. Cómo, a lo largo de los años, aprende de ellos más que lo que ellos aprenden de él y cómo gracias a ellos, aunque suene prepotente (de mi parte y la de los gatos), mejora en su labor como escritor.
Durante una conversación entre amigos surgió una pregunta: ¿por qué la gente prefiere los gatos a los perros? La conclusión a la que llegamos, palabras más palabras menos, fue que los perros aprenden de nosotros mientras que somos nosotros los que aprendemos de los gatos. El libro es un gran ejemplo de esto.

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