Salmah. El Origen

Salmah. El Origen

Me he leído ya el libro y casi que llevada por algo más fuerte que yo, quizás curiosidad o de repente ganas de satisfacer a ese yo soñador por un mundo mejor, he seguido el “último” cabo que han dejado “al final” del capítulo once…

No sé qué decir, puedo pensar o en realidad lo pensé, justo antes de dar el golpe certero al pasar la última página de este libro, que es una historia romántica, de  idealistas sin remedio que le han dado un final maravillosamente feliz, a esta historia que al parecer no lo tiene.

Veo reflejada a través de toda esta historia a nuestra humanidad.  Retratada de una manera real con visos mágicos. Narrada en prosa,  una historia surrealista sacada de la realidad misma. Es ver la intolerancia personificada en un frasco que contiene un líquido inodoro y sin sabor a la vez, capaz de volver al más manso de corazón en el más ruin de los seres. Es ver la ideología de tantos personificada en estrella, en el mulato albino, en la chica de aspecto “débil” en la cual habita una ninja o en la fortaleza y a la vez sensibilidad, de aquella mujer azul…

Es la historia de una mujer filantrópica hasta los tuétanos, son los deseos en cadena de un ser tierno e ingenuo a la vez como Salmah, que desconoce el mundo justo al llegar a él. Es  la rabia y el estupor en un hombre tan diabólico pero tan capaz de guardar silencio al verse desenmascarado en su propia humanidad como Eugene, y, todos aquellos sin duda, que no sólo celebran sus ocurrencias malignas sino que se compaginan perfectamente en su propia miseria como ser perdido, que habita el mundo mientras lo desdeña en cada paso que da. Es la historia, la vida, los sueños, las esperanzas, la verdad concentrada en una mítica, mágica y romántica historia de amor a esta nuestra tierra, que aquí, allá, más lejos o acá, se trasluce en la misma historia, desconocida, lejana y quizás propia por qué no, a nuestra propia realidad.

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