Andrea Echeverri

La guitarra tapizada de la florecita rockera de los años noventa, hoy está en segundo plano porque los sonajeros hacen parte de la nueva propuesta de Andrea Echeverri. Con un album que lleva su nombre, nos introduce en su mundo, donde no hay “mujeres gala”, “baracunátanas” o “cositas serias”, sólo Milagros y amor. Trece canciones dedicadas al sentimiento que produce ser madre y tener una pareja estable.
Analogías como un amortiguador y el compañero, un tetero y ser mamá, o transformaciones de ritmos populares como la champeta, son recursos de los que se vale Andrea para representar su realidad.
Suave y delicadamente las notas y la voz profunda se van deslizando por los oídos, produciendo un escalofrío que recorre todo el cuerpo y va tomando el ritmo de los sonidos electrónicos y los juguetes de su hija Milagros.
Es por eso que Andrea Echeverri (el album y la artista) se ganó el corazón de las nuevas generaciones que disfrutan los sonidos maternales de una roquera de finales de siglo.
Andrea Echeverri
Rock/electrónica/fusión
Sonolux, 2004

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