Antología de un 69: Un año de música y pisotones lunares

Antología de un 69: Un año de música y pisotones lunares

antología de un 69

“Si no te lo tomas en serio, jamás saldrás lastimado; si jamás sales lastimado, siempre te divertirás y si alguna vez te sientes solo…ve a la tienda de discos y visita a tus amigos”.

El folclórico misticismo del personaje de Penny Lane (como la canción) en la película ambientada en 1973, Casi Famosos, considero que define el estilo de vida, despreocupado e inverosímil, de la juventud de ese entonces, como se refieren los abuelos. Es una de las pocas verdades que considero universal y guardada con firmeza en el bolsillo. Sin embargo, es justo aceptar que dicho estilo y filosofía de vida data desde mucho antes y culmina en 1969, fecha inundada de música, música y más música.

Liderado por Woodstock, el emblemático concierto de tres días de duración, era de esperarse que, tras presenciar figuras como Jimi Hendrix mordiendo inclementemente las cuerdas de su guitarra (como si se tratara de ropa interior femenina siendo desamarrada), mientras entonaba cadenciosamente el himno de los Estados Unidos, la música lograra aflojar el nudo de la vida cotidiana, volviéndose así en el mejor aliado y amante furtivo.

Nos encontramos con un año en el que, mientras Led Zeppelin da a conocer su caleidoscópico álbum autotitulado, los Beatles se encuentran dando su último concierto en el techo de los estudios Apple, íntimo, acogedor y apto para cualquier peatón, como si enero del ‘69 fuera un armonioso Ying-Yang, encajando perfecto el inicio y finalización musical de dos bandas sublimes.

En febrero, las contrastadas voces de Johnny Cash y Bob Dylan se unen para grabar en Tennessee, “Girl From the North Country”, desentonados por un oscuro performance en Miami por parte de Jim Morrison en marzo, en el que fue penalizado por desnudarse públicamente y cantar con más alcohol y drogas que sangre en las venas. Este mes finaliza con la luna de miel de John Lennon y Yoko Ono como evento público e idealista (repetido tres meses después), seguidos en abril por el primer álbum de ópera rock, Tommy, de The Who.

Citando de nuevo a Penny Lane, es necesario escuchar este trabajo musical con una vela prendida, pues “verás tu futuro entero”.

Junio y julio son los meses de los Rolling Stones, y de nuevo vemos el Ying-Yang en este recorrido, pues mientras Brian Jones abandona la banda y es encontrado muerto flotando en su piscina, Mick Taylor asoma su cabeza como siguiente guitarrista. También descubrimos que, mientras se forma la banda barbada de blues, ZZ Top, Neil Armstrong pasea por la rocosa superficie lunar y David Bowie lanza un álbum titulado Space Oddity (homenajeando el trabajo de Stanley Kubrick), en el que el personaje Major Tom, astronauta, observa con detenimiento la belleza del planeta Tierra y decide quedarse con esa imagen en la cabeza, para no tener que regresar jamás.

El cierre musical de 1969 pienso que se da mucho antes de diciembre (exceptuando el álbum debut de los Jackson 5), pues son los días 15, 16 y 17 de agosto los que unifican y crean una línea del tiempo bastante peculiar, en la que la vida es vivida rápidamente, sin escrúpulos, sin tomarse las cosas tan en serio y visitando constantemente a tus amigos en las tiendas de discos.

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