David Bowie: La leyenda

David Bowie: La leyenda

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Enero 2016, un mes soberbio y malagradecido. Se ha llevado a personajes que deseábamos que vivieran para siempre. Y entre ellos, está quizá, uno de los mejores artistas de los últimos 50 años. Eso mismo lo creemos muchos de nosotros, al considerar a este camaleón, uno de los más grandes transgresores de la música. Y cómo no, si Bowie logró demostrar que el ser humano no tiene una definición propia, que es imposible conocerse así mismo, cuando en realidad podemos ser muchas personas al mismo tiempo. Ser parte de todo, y hacer parte de todo. Eso era algo que no sólo se veía en su música, en la forma en que el compositor se vestía o se expresaba, sino también, en cada uno de sus proyectos como intérprete, arreglista, guionista, compositor o corista. Cada uno de ellos, siendo diferente al anterior.

 

Único.

Y es que David Bowie no sólo era un músico; era un verdadero artista. Uno de los más completos. ¿Y qué es ser artista? Se preguntará usted. Bueno, es entregarse en cuerpo y alma a cada forma diferente de expresión. Es conseguir que usted o yo, entendamos cuál era su idea —o hacernos pensar que lo entendíamos— en los diferentes mundos abstractos que existen a nuestro alrededor, donde existe la sensibilidad y el amor. Porque Bowie no era un simple músico, él incluso, incursionó en el cine, en la pintura, en la animación, en la moda, y en la literatura (ahora también después de su muerte se convertirá en libros). Era un símbolo, que vivió bajo su propio mantra: “Sin transformación no hay arte”.

Cuando aún no era nadie, en el momento donde apenas incursionaba en el mercado, creó un personaje andrógeno, tal vez, uno de los primeros personajes andrógenos que existieron. Lo llamó Ziggy, y no sólo lo mató después de su éxito con  The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, sino, que volvió a reinventarse. Cambió el contexto, la forma; pasó de ser un cantante, a ser una figura. Creó un alter ego y lo eliminó. ¿Quién más podría hacerlo? Por ejemplo, artistas como Lady Gaga que aún se nutren del mismo concepto desde su existencia, nunca comprenderán lo que es ser un artista de verdad. Y sí, aquella mujer ha hecho del mercadeo algo distinto, pero alguien lo había hecho antes, había impartido modas, había impartido innovación; alguien más había cambiado la forma en que se vendía la música. David Bowie demostró a un montón de artistas que sonar y verse igual no es la clave del éxito, y que aunque ganara millones de dólares, lo que verdaderamente está en el corazón de un cantante es el arte, no la plata.

 

El arte.

Y aunque también haya sucumbido ante el consumismo, Bowie demostró una trasparencia que poco vemos en los artistas Bowie2adictos a las drogas. El británico declaró alguna vez ser bisexual y se convirtió en un símbolo para las comunidades marginadas por sus orientaciones sexuales. Y abiertamente declaró no estar interesado en portar ningún estandarte o bandera en favor de dichas comunidades. No sólo era un músico, un cantante, un personaje público, era un ser humano, y como cualquiera de nosotros, algunas cosas le importaban una mierda.

 

Admirable.

ziggy stardustY no importa si ahora se habla de su orientación sexual, en el supuesto amorío que tendría con Mick Jagger integrante de los Rolling Stones, para nada. Se podrá decir muchas cosas de Bowie, pero eso nunca dejará de lado lo triste que ha sido su muerte, dejando como acto premonitorio el vídeo Lazarus, donde se aprecian los años del británico, su debilidad, su mortalidad, y el concepto mismo del clip.

Bowie, como cualquier otro mortal que haga parte de este mundo, murió. Y sin embargo… Ese era él, la leyenda que hoy ya no existe pero que vivirá para siempre.

 

Autor: Sebastián París
Twitter: @Lenfert
sebastián paris

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