La mujer de los ojos grandes, y la voz eterna

La mujer de los ojos grandes, y la voz eterna

Foto: Lina Botero

A las 4:45 de la tarde, Colombia le regala un gol a sus fanáticos. A las 4:45 de la tarde Omara Portuondo interrumpe una entrevista para aplaudir y preguntar por qué no estábamos celebrando ese gol (en un acento cubano que sólo ella puede llevar en esa voz).

En la tierra del son y del bolero, a una niña un día le dijeron ‘Omarita, siéntate ahí’. Quien le dijo dicha frase ya no está en este mundo pero sus palabras aún siguen haciendo de esta talentosa artista una constructora de historia. ‘Omarita, tu vas a ser la intérprete cubana que nos va a llevar la voz en el mundo entero’. De ese mundo entero, Omara Portuondo está visitando este pedacito de ciudad que a partir de hoy celebra la música, celebra el jazz y celebra la vida de esta gran mujer.

Esta noche cantará una mujer que nació en una tierra chiquitica de donde han salidos los grandes. Que se formó gracias a tener buena memoria y buen oído; que se convirtió en la novia del felling en el mágico cabaret de Tropicana. En una tierra en la que si una mujer tocaba muy bien el piano se le decía que tocaba como hombre. Ella no canta ni ha cantado como hombre; en su lugar, Omara Portuondo ha cantado como una mujer bien mujer y no ha dejado un rincón en el mundo en el que esa voz no haya hecho de las suyas. Y esta noche, dándole apertura al Ajazzgo 2012 la mujer de los ojos grandes dejará una huella en la ciudad que, por esta ocasión, no es la capital de la salsa.

 

Si se le pregunta qué hay que hacer con los jóvenes y la creación de la música en estos tiempos, ella dice ‘hay que dejar que los jóvenes hagan música hasta que se encuentren’. Si se le pregunta qué opina sobre la música de hoy en día, dice que quien haga música, debe hacerla como la sienta y que eso hay que respetarlo como a nada. Ella la ha sentido en su más mínimo detalle y ahora invita a los jóvenes a que hagan música. ¡Háganla, la música es el alma de los pueblos’ citando a un ciudadano de su Cuba, José Martí.

Pues compartiendo el alma de Cuba, esta noche esta mujer de tez canela, de candongas doradas y cabellos oscuro, cantará al son que nos ha enamorado a todos. Cantará la canción que se aprendió a los cuatro años “Si las cosas que uno quiere se pudieran alcanzar, tú me quisieras lo mismo que veinte años atrás”. Cantará con niños haciendo una sinergia entre la eminencia del pasado y las posibilidades del presente. Lo cantará todo y con todo el alma.

José Martí un día dijo que en la música, es más bello lo que brota de ella que ella misma. Lo que ha brotado, y lo que brotará esta noche se los dejamos a ustedes. Lo importante, es saber que hay que sentirlo todo cuando nos entregan todo. Doña Omara dijo, lo malo es cuando no se siente ni se tiene nada.  

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