“LA MÚSICA CLÁSICA ME LA PONE DURA”

 

“La música clásica me la pone dura” es la frase con la que James Rhodes inicia Instrumental, su obra autobiográfica.  Despeinado, con gafas de marco negro grueso y una barba rala, que le dan un aire creativo al que le huye, Rhodes, pianista sin educación académica musical formal, quien admira profundamente a Fredy Mercury, hace poco lanzó el libro “Fugas”, y también escribe una columna para el diario The Guardian; lleva una chaqueta deportiva negra y una bufanda gris enroscada al cuello.

Apenas ingresa a la librería Santo&Seña, lugar donde va a dar una rueda de prensa, un periodista, junto con su camarógrafo lo atajan.  El primero, que sostiene un micrófono, le pregunta algo relacionado con la ansiedad y depresión, síndromes que padece, y tema que no puede faltar en ninguna de sus entrevistas.  “Todos sufrimos ansiedad a veces; todos nos sentimos deprimidos en ocasiones” es parte de su respuesta.  El periodista salta a otras preguntas y ahora quiere saber algo sobre “Fugas” su último libro y el concierto que va dar.  “Quería escribir un libro sobre quién soy o cómo soy”, en cuanto a lo otro responde: “Voy a tocar a Bach y Chopin”.

Sonríe despreocupado a las fotos que le toman y charla con todo aquel que, cada 2 pasos, le dirige la palabra.  Al frente de una hilera de sillas, donde varias personas aguardábamos su llegada, lo espera una mesa sobre la que se encuentran sus dos libros, y una botella de agua sin gas, su única demanda para el encuentro.

Los organizadores le dicen que cuando quiera puede comenzar a hablar. “No, prefiero que me hagan preguntas y voy respondiendo”, dice.

Rhodes hace énfasis en que algunas personas insisten en ver la música clásica como una forma elevada de arte, algo que lo inquieta y cuestiona.  “Quieren verlo como algo sagrado, casi cómo ir a misa”, y cuenta que ese tipo de audiencia únicamente corresponde al 1% y él, con su música, le quiere llegar al 99% restante.

Alguien indaga sobre su proceso creativo, “¿cuál es?” le preguntan.  Rhodes tuerce la cara con una mueca y responde que odia ese tipo de preguntas.  Está cansado de que a los “artistas” se les atribuya una sensibilidad especial.  “Hombre, si quieres escribir un libro solo te sientas y escribes 1000 palabras diarias, eso es todo. Yo trabaje en Burger King y era sensible”, concluye.

Rhodes cree que las personas deben interpretar piezas sólo si tienen algo nuevo por decir.  Cuenta que le gusta el trabajo del pianista Ben Folds, lo que está haciendo Lana del Rey, y la agrupación Muse también se encuentra entre sus gustos actuales. “Me gusta cuando una banda hace una canción que nadie más va a ser capaz de hacer después.

Desea llevar la música clásica a las masas, y la pasión con la que habla acerca de lo que hace dan muchas ganas de escucharlo tocar piano y/o leerlo.

 

Juan Manuel Rodríguez bocanegra

@Vieleicht

 

 

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