La música de las cantadoras

La música de las cantadoras

 

Fotografía: Mauricio Paz

Fotografía: Mauricio Paz

La tradición se lleva en la voz

Una voz que nunca muere. Esa podría ser la definición de la tradición oral que a pesar de la modernidad y los conflictos sociales se niega a desaparecer. Esa voz que nació en África hace muchísimos años y que se ha transformado y adaptado, sigue aquí, en forma de mujeres hermosas de pieles oscuras, que portan con garbo y orgullo los colores de una cultura sorprendente y ancestral. Ellas, las cantaoras, son las portadoras de una tradición que se aferra a la memoria, que se transmite de generación a generación; que no necesita escuela ni técnica, sólo espíritu y corazón.

Estas mujeres que entonan sus cantos con el compás de su alma, mantienen viva las raíces de una música que desde el siglo XVII narra la cotidianidad y la mística de una región azotada por la injusticia y el olvido.

Los cantos tradicionales viajaron dentro del cuerpo de los descendientes de esclavos africanos que llegaron a nuestras tierras desde el año 1600. Sus sonidos son producto de la mezcla de los romances españoles con los lamentos negros y se han transmitido de manera oral de una generación a otra. Hasta hoy no existe una formación académica sobre esta práctica, ya que sólo se ha dado de boca en boca. Esta cultura musical se ha construido sobre los ejercicios involuntarios similares a los de las canciones de cuna.

Cuatro siglos mal contados han pasado y aun no sólo sobreviven los cantos sino que se escurren, se traslada a municipios del occidente del país con todo y rituales. Las interpretaciones son básicamente cuatro: el arrullo, el currulao, el chigualo y el alabao.

Fotografía: Mauricio Paz

Fotografía: Mauricio Paz

El arrullo

Es un rito religioso a los santos dirigido por mujeres que preparan las imágenes de los santos venerados, así como las velas y los altares, e interpretan cantos al son de tambores “Velo qué bonito lo vienen bajando, con ramos de flores lo van adorando/, Río ri río ra/ San Antonio ya se va”.

El currulao

Es un evento festivo en el que los hombres tocan marimba e interpretan cantos libertinos, mientras el resto hace lo que debe: bailan, comen, beben y cuentan relatos.

Fotografía: Mauricio Paz

Fotografía: Mauricio Paz

El chigualo

Es un velatorio también festivo celebrado a raíz de la muerte de un niño pequeño, un alma pura que va sin líos al cielo “toquecitos en la puerta/ silbidos en la ventana/ a levántate mamita que tu hijito es que te llama”.

El alabao

Es un velatorio gris y triste de una persona adulta en el que se entonan cantos desgarrados “en el nombre de María Santísima Trinidad/ apaguen que esta alma se va”.

Fotografía: Mauricio Paz

Fotografía: Mauricio Paz

Comments

comments