SON 21

Sabor y humildad

 

La primera vez que los vi en vivo, su sonido me remitió a las fiestas callejeras que se arman en Ulpiano y el Poblado, donde todo gravita en torno a la música, sobre todo timba. Tras el compás final de “Rumbero”, se puede entrever de dónde vienen estos pelaos, no se siente uno frente a un espectáculo de estrellas inalcanzables con su especial distancia, sino más bien en familia.

La orquesta nació como un ideal, contrariado frente a lo que se vive en su entorno. El director José David Carvajal la fundó. Nació y creció en Decepaz, Comuna 21, de donde surge parte del nombre y recordatorio del pilar de sus batallas.

El son llegó después de años de esfuerzo y contertulios de exigente música clásica. Lamentablemente, la burocracia acabó con la única escuela sin ánimo de lucro para aprender música en el sector.

En un punto sintió que la educación musical tradicional lo estaba alejando de la autenticidad y calor necesarios en la producción de la timba, para la que se necesita un desarrollo libre, sin esquemas.

En el Distrito se escucha mucha timba cubana, canciones que hasta los salseros más experimentados tardarían en identificar. José disfrutó los vinilos de Manolito y Los Van Van que le compartía un primo y las rumbas decembrinas del Distrito y se enamoró del sonido de La Habana.

Conoció a los muchachos que le llevan el compás en agrupaciones de música del Pacífico, la cual ya interpretaba. Se metieron de cabeza en el cuento de darle forma a las ideas de José, a darle cuerpo al sabor. Su primer concierto importante ocurrió en el Centro Cultural Comfandi y de ahí han pasado por Metrópolis, festivales, presentaciones en teatros y discotecas renombradas de la ciudad.

Su sonido mantiene viva la esencia de la timba más pesada, José en los pianos es un animal veloz, una gacela silenciosa; acecha desde el fondo de los vientos y ataca sin hostigar, sin levantar mayor revuelo. Alex toca en un set completo de batería y un timbal, posee gran habilidad en los dobles y repiques, y como todo percusionista de timba, es un groove humano que expulsa a fuerza de talento la labor del bongosero.

Alejandro es un auténtico salvaje dedos de acero que no toca solo con las manos su instrumento, sino con todo el cuerpo y aporta los arreglos ingeniosos y el sabor.

Los vientos decoran con decoro, son precisos y educados, pero pueden llegar a ser explosivos. En los coros solean efusivamente sin ponerle una piedra en el zapato a la voz: la potencia idealista del grupo, el sabor y la humildad, la palabra cantada de todo lo que ellos tienen para decirle al mundo.

Identidad y sonido pues, es lo que se le vino a la mente a José para bautizar la materialización de sus sueños. Son 21 es más que una orquesta con ganas de figurar. Es un proyecto social que lleva a cuestas toda una Comuna y pretende en su nombre, cambiar la percepción parcializada que tiene la ciudad sobre el Distrito.

Redacción: El Clavo

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