Alejandro Díaz

Alejandro Díaz

Foto: Alejandro Díaz

Este músico y cineasta empírico ha logrado lo que se pensaba imposible: consolidar la escena rock caleña. Es el creador, soñador, emprendedor  y director del Cali Underground, festival de rock que este año logró reunir a más de 11.000 espectadores. Con el apoyo del grupo Deep Lunar y de la Secretaría de Cultura de Cali, Alejandro ha logrado desde hace 3 años realizar el festival, sin ningún beneficio económico, sólo por el amor a la música y al rock.

¿Qué es el Cali Underground?

Es el festival donde se exponen las bandas que no son conocidas comercialmente en la ciudad, se presenta para la ciudad y para todo el mundo. Por ahora lo hemos hecho sólo presencial, pero nuestra idea es hacer el concierto virtual y poder llevar la música que hacemos a muchos rincones del mundo.

¿Por qué te metiste a hacerlo?

Yo había trabajado con varias agencias de publicidad y productoras de TV, y me cansé de ganarme un sueldo y de trabajar para otros. Entonces un día renuncie a todos mis trabajos y me fui a vivir a la montaña como cinco meses. Allá me di cuenta de que tenía que hacer algo con lo que sabía hacer, con la producción audiovisual, con la música. Entonces empecé a encontrar el camino para crear Deeplunar, decidí bajar a Parquesoft a buscar apoyo, y todo empezó a darse.

¿Qué es lo mas difícil de hacer el festival?

Una de las más grandes barreras es el pensamiento de ‘la escena’ que a veces es muy limitado. La escena quiere hacer sólo un tipo de música, o sea, si no es punk, si no es metal, nada, y es algo que estamos cambiando. Ya logramos ponerle a los metaleros hasta música electrónica y probamos la reacción y les mostramos que hay otras alternativas.

¿Por qué le ha ido bien en una ciudad con tradición de rumba?

Existe un polo de gente en la ciudad que está cansada de la misma basura, de que le estén tratando de lavar la cabeza y eso, y hay en la música underground una propuesta más honesta, la gente está muy desprendida de sus egos y de todas esas pendejaditas del mundo fashion.

También hay que reconocer el esfuerzo de bandas de muchos años dentro de la ciudad.

¿Qué aporte ha hecho el festival?

Aparte de la guachafita anual, ha sido ese impacto que ha generado en la población, en lo que tiene que ver con el respeto. Nosotros al principio de la organización creamos un principio fundamental: no importa si usted es punkero, metalero, alternativo, lo que sea, lo que importa es que usted es artista y merece ser escuchado así como el otro.

¿Tu mayor satisfacción?

Que hemos posicionado un evento y tenemos la oportunidad cada año de mantener una cultura viva, una cultura que es crítica frente al sistema en que vivimos, que lo confronta, que no se lo traga entero y que le habla a la gente sobre la conciencia.

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