Antonio García Ángel

Antonio García Ángel

Foto: Cristhian Carvajal

Foto: Cristhian Carvajal

Desde pelao lo conocen como el Erizo, nombre que ahora lo identifica en la columna que tiene en la revista SoHo . Es un escritor y lector empedernido. Asegura que no le aburre ninguna de las dos actividades a pesar que algunos escritores, que conocen su trabajo, lo definan como “un vago irredimible por no haber escrito más novelas a estas alturas del partido”. Hasta el momento ha publicado dos libros, Su casa es mi casa y Recursos Humanos. Esta última novela contó con la tutoría del reconocido escritor peruano Mario Vargas Llosa. Su forma de escribir está cargada de humor y una narrativa fluida. Hace poco fue seleccionado como uno de los 39 mejores escritores latinoamericanos menores de 39 años.

LITERATURA

¿Dónde se une la literatura con el periodismo?

La materia prima es la misma: las palabras. En esa medida son disciplinas que están emparentadas. Yo creo que hay unas herramientas de la ficción que son útiles para el periodismo. En las escuelas de periodismo siempre hacen la referencia a Caracas sin Agua, el típico ejemplo de crónica hecha con elementos literarios. Al mismo tiempo también la literatura toma prestadas cosas del periodismo. En mi caso particular yo creo que hay como un rigor investigativo que tiene el periodismo que yo he utilizado para la literatura. Cuando uno está haciendo un artículo no está siendo 100% periodista, pero tampoco cuando está haciendo una novela estás olvidando los recursos del trabajo periodístico para crear una obra de ficción. Yo creo que estoy como en esa costura entre las dos que hace que uno pueda tomar de lado y lado lo que más le cuadre.

¿Cómo fue el proceso de la tutoría con Mario Vargas Llosa para la escritura de tu segunda novela: Recursos Humanos?

Pues ahí hay un montón de elementos que entran a conformar parte del universo que uno tiene y de la forma de escribir. Por un lado el sólo hecho de tener que mostrarle tus borradores a Vargas Llosa hace que tengás que sacar lo mejor de vos mismo. Por otro lado, yo creo que fue una escuela que me dejó una forma de encarar la literatura de una manera más profesional. Uno toma una posición un poco como el tipo que va a la oficina y trabaja de ocho a cinco.

¿Qué opina de fenómenos como Harry Potter?

Yo creo que el pelado que tiene, no sé, 10, 12 años y se ha leído los seis libros de Harry Potter, ese man se clavó como cuatro mil y pico de páginas. El niño habría podido invertir el tiempo que se demoró en leer en estar viendo televisión. En ese sentido esa señora es una abeja, es una berraca. El pelado que a los 10 años se ha leído 4.500 páginas de Harry Potter, cuando cumpla 20 años se puede estar leyendo el Ulises fresco. Esa calistenia es importante y a mí me parece que esa señora hizo una cosa bien meritoria, porque el lector temprano de Harry Potter ya es un lector.

INDUSTRIA CULTURAL

¿El negocio editorial tiene un buen mercado?

Los libros sí pueden ser un gran negocio, sobre todo para el editor, porque él te paga el 10% del libro. El negocio editorial de las revistas puede ser más complicado, pues siempre hay que aruñar el presupuesto. Pero yo creo que encontrando el nicho justo, teniendo la visión, la posibilidad de expansión y la buena suerte que necesita cualquiera en este tipo de empresa, sí, puede ser una buena opción de negocio. En cuanto a vivir como escritor, acá lo hacen unas cuatro personas. Lo hace García Márquez, Álvaro Mutis, Fernando Vallejo y Germán Castro Caicedo, de ahí para adelante empezamos a patinar. En esa medida son un resto los que se van a morir de hambre si pretenden vivir de esto. Pero que haya tres o cuatro ya es un incentivo para que uno quiera ser uno de ellos. No hay cama para tanta gente, pero hay cama.

¿Cómo ve el apoyo del Gobierno a la Industria Cultural ?

Yo soy en una buena medida partidario de que la Industria Cultural no sea intervenida por el Gobierno. La cultura debe ser una iniciativa privada y que Gobierno se dedique a gobernar. Lo que sí creo es que este Gobierno en particular ha sido bastante obtuso para las iniciativas hacia la cultura. Por ejemplo no me parece que el nombramiento de la Ministra haya sido acertado. Esta señora es una cuota de negritudes que está cumpliendo un requisito burocrático, pero no es una señora que sepa de eso. La pregunta es, independientemente del color de ella, ¿sí era el gallo para esa pelea? Eso demuestra el desprecio que puede tener este Gobierno con esos temas. De todas maneras la cultura no tiene que tener un apoyo muy marcado por parte del Gobierno porque eso coarta la independencia. La cultura tiene que ser independiente y sobre todo rebelde.

¿Quién escogió y bajo qué criterio los 39 mejores escritores latinoamericanos menores de 39 años?

Eso fue una iniciativa del Hay Festival, donde contrataron a Óscar Collazos, Héctor Abad y a Piedad Bonet para que escogieran esas 39 personas. En ese sentido pues termina siendo el criterio de tres personas. Uno tiene la fortuna de ser incluido ahí, pero eso no indica que estás escribiendo mejor que gente que quedó por fuera. Yo lo que sí creo es que eso es un compromiso. O sea, si te escogen ya no podés seguir escribiendo tan mal como lo venías haciendo antes porque ya hay más ojos puestos en vos. Entonces en esa medida hay más gente a la que podés defraudar y luego la caída es más alta.

UNIVERSIDAD

¿Cómo ve la formación universitaria de los nuevos escritores?

Yo creo que a diferencia de otras carreras o disciplinas la literatura está llena de delincuentes, médicos, abogados, aventureros y también los que estudiaron literatura. Pero digamos que estudiar literatura no es una condición necesaria para ser escritor, esa es la primera salvedad que diría. La segunda, es que yo creo que estudiar literatura es una muy buena excusa para gente que no sabe hacer algo diferente o no encuentran mayor placer que sentarse ahí en algún lado, abrir su libro y abstraerse. Por otro lado yo pienso que hay dos cosas importantes de estudiar literatura. Una, que a uno lo ponen a leer textos a los que uno no llegaría fácilmente y la segunda es el tráfico de una serie de libros en las cafeterías que no pasan por la academia.

¿De qué le sirvió haber sido profesor para su carrera?

Fui profesor en Comunicación y empecé a dar unas materias que eran de teoría. Cuando estudié yo había leído una serie de güevones ahí que no entendía y tuve que enseñarlo para aprenderlo. A uno en Comunicación le toca leer muchas lecturas de esas abstractas, pero cuando te toca ‘plazasesamearlo’ para enseñarlo, vos lo entendés. Por otro lado, hay gente de la cual estoy muy agradecido de haberlas conocido, gracias a que tuve el honor de ser su profesor. Por ahí me he encontrado alguna persona que me ha dicho: “yo me acuerdo que usted me dio una clase un día en la que con El Chavo me explicó una vaina de estructuras de repetición” y a mí eso me paga el día.

¿Cómo ve la juventud hoy en día?

No, no sé. Hacer un diagnóstico sobre un segmento de población tan vasto, en donde en el grupo se pierde el individuo, sería decir cualquier babosada. Hay unos jóvenes que son unos tripehp’s, hay unos que son unos bacanes, hay unos que son inteligentes, hay unos que son bobos. Está muy difícil responder eso con una frase que sirva para algo.

Cinco libros recomendados para los jóvenes

Voy a dar algunos que a lo mejor no sean fáciles de conseguir, pero mejor para que hagan la tarea. Historias del Kronen de José Ángel Mañas, que es una historia madrileña muy bacana de unos pelados medio perdidos. El número dos, El año de gracia de Cristina Fernández Cubas que es como una nueva versión de Robinson Crusoe. El tercero puede ser Coleccionistas de polvos raros de Pilar Quintana. El cuarto es un libro hiperviolento que se llama Días de Guardar de Carlos Pérez Merinero. Al que le gustó Natural Born Killer ese libro le va parecer muy bacano. Y el quinto libro puede ser Extrañas Criaturas de Carlos Chernov.

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