Harold “Zudaca” Pardey

Harold “Zudaca” Pardey

Este man es comunicador social, escritor y súper hincha del América (es miembro de la barra Barón Rojo Sur). Hace parte del proyecto Sursystem, y estuvo mucho tiempo en el periódico La Palabra de Univalle. Lo trama el periodismo alternativo, y por eso ha trabajado en varios colectivos que producen fanzines. Conjugó la pasión por el fútbol con su vocación de comunicador en el libro “La ciudad de los fanáticos”, del que salió después un documental.

¿Qué busca el colectivo Sursystem?

El colectivo Sursystem es el que activa el proyecto Estación Comunicacional Sursystem, que básicamente tiene tres ejes que son globalización, música y mestizaje, y que propone nuevos lenguajes textuales y gráficos frente al modelo de globalización que nos imponen las transnacionales. Activa plataformas a partir del fanzine, y yo participé allí como editor y como escritor, y también difundiendo la propuesta en espacios de comunicación global como el Foro Social Mundial en Brasil y en Caracas.

Si el fútbol y las barras le sirven a los jóvenes para crear identidad ¿en qué momento el barrismo sale del fútbol y del estadio, y se vuelve más político?

Hay que partir de dos formas de asumir lo político, porque una cosa es lo que pasa desde las instancias democráticas representativas y otra es lo político desde lo cotidiano. Dentro de lo segundo está el ejercicio de que haya comunidades emocionales a partir de este tipo de práctica, el simple hecho de generarse unas comunidades emocionales con una serie de prácticas identitarias, de compartir un lugar y de defenderlo, eso es una forma de plantearse como ciudadanos. Y también la serie de ejercicios que tienen a partir de su producción estética, al sacar un CD -“La cumbia del Rojo”- donde resignifican los ritmos autóctonos de Colombia a través de un equipo de fútbol, o desde las mismas marcas estéticas del tatuaje como forma de presentarse ante el mundo.

¿Y qué rol juegas en ese proceso de construcción de ciudadanía cultural?

De alguna forma de educación, de pedagogía, de plantear otras formas de habitar la ciudad desde la cultura, que no todo puede ser desde el lenguaje violento que caracteriza a la población colombiana, sino que la barra tiene que responder un poco por nuestra ubicación geográfica como capital musical del Pacífico colombiano, a nuestra identidad festiva y carnavalesca, como una forma de resistirnos a la violencia que nos imponen distintas instituciones.

¿Cómo crees que los jóvenes se están pensando a Cali?

Uh…bueno, es que los jóvenes son sujetos inaprensibles…pues pillate que Cali frente a otras ciudades está re paila, a lo bien está quedada. Hay una actitud egoísta muy fuerte para trabajar en grupo como colectivo cultural, es muy tenaz, median muchas cosas, desde las estratificaciones sociales y desde también la falta de un proyecto político de construcción de ciudad. Aquí todavía hay mucha lógica del consumo, mucha lógica del espectador pasivo, entonces el joven tiene que plantear rupturas en el lenguaje de todo tipo, ser creativo.

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