JAVINTEC: El parto anual de los estudiantes de Ingeniería

JAVINTEC: El parto anual de los estudiantes de Ingeniería

javintecHay épocas del año en que se ve a estudiantes de ingeniería ajetreados corriendo de un lado a otro como si orbitaran alrededor del planeta “Fecha Limite”. Sus desvelos tienen nombre propio: JAVeriana INgenieria y TECnologia (JAVINTEC para los amigos), que es el evento académico-científico anual que abre espacios de competencia para cada área dentro de la disciplina de ingeniería.

Para Andrés Jaramillo, nuevo decano de la Facultad de Ingeniería, JAVINTEC, “nace a partir de la necesidad de evaluar y difundir los resultados académicos propios de la carrera de Ingeniería Electrónica”.

La idea se cristalizó en 1995, cuando un grupo de estudiantes de Electrónica se le midió al dragón de la organización del evento con el apoyo de la Facultad. En 1997 se les unieron algunos estudiantes de Ingeniería de Sistemas y Computación, ampliando la cobertura del evento con ponencias, conferencias y proyectos que interesan a ambas carreras.

Por otra parte, quienes participan en JAVINTEC con la organización, presentando ponencias o asistiendo a las conferencias y foros tienen contacto directo con los aspectos académicos y profesionales de la Ingeniería. Ese contacto permite integrar, en lo que a tecnología se refiere, lo que está pasando más allá de nuestra burbuja de cristal con la formación académica recibida en clase.

Lo más difícil de JAVINTEC, según Ana Victoria Prados, estudiante de electrónica que ha participado en la organización, es “vencer la apatía de los estudiantes y la falta de costumbre de estos de documentar adecuadamente los desarrollos realizados, el desinterés y miedo de la gente a mostrar sus logros ante sus pares”.

Sin embargo, JAVINTEC parece haberse ido convirtiendo en una oportunidad para que los que no tienen ni idea de donde están parados o para dónde van puedan sentir un mayor grado de pertenencia con su carrera y futura profesión. Igualmente, ha sido el espacio para que, a partir de las necesidades del medio, los estudiantes identifiquen oportunidades de canalizar los gustos y habilidades por las que no les importa trasnocharse o dejar un poco de lado la rumba o el deporte.

Por eso no es de extrañar que muchos de los participantes estén ya metiéndole el hombro a proyectos que parecen sacados de revistas técnicas “gringas”, ya sea vinculados al mundo laboral o a un proyecto de investigación dentro de la Universidad.

Estos estudiantes, calladitos y sin hacer escándalos, han ido logrando que la Universidad ponga a su alcance espacios y recursos que antes no existían, aprovechándolos para desarrollarse profesionalmente en lugar de quedarse cruzados de brazos esperando que del cielo les caigan los medios para, ahora sí, ponerse a trabajar.

Por eso, al encontrarse con algún compañero con barba de varios días o una compañera sin maquillaje y cara de posparto, tal vez descubra en sus rostros una sonrisa que delata la satisfacción de estar haciendo algo concreto por alcanzar sus propias metas.

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