Nicolás Orejuela

Nicolás Orejuela

Fotografía: Mauricio Paz

Este caleño tiene 31 años, es abogado de la Universidad San Buenaventura Cali, especialista en Derecho Constitucional y Parlamentario, con estudios en Derecho Administrativo y Maestría en Derecho Público. Acaba de publicar su primer libro Los Estados de Excepción una aproximación desde los Mecanismos de Control.
Le gusta la equitación, la poesía, ir los domingos al río Pance y escuchar música salsa. Desde hace dos años se desempeña como Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad San Buenaventura seccional Cali, siendo el decano más joven del país.

¿Por qué crees que las directivas te eligieron como Decano, siendo una persona tan joven?
Me imagino que en su momento la decisión tuvo que haber sido muy discutida, pero yo traté de aplicar una teoría desde que llegué al cargo como Director de Programa y es, no hablar tanto y generar más hechos. Pasar de las palabras a los hechos, no volvernos en un discurso retórico, sino en un discurso que usted lo pueda palpar y hacer evidenciable.
¿Cómo es ser Decano a los treinta años?
Puede ser la experiencia más importante que he tenido. Yo llego a la decanatura a los 29 años y al principio fue complejo, porque muchas de las personas que hoy están acá, fueron docentes míos; muchas de pronto tenían la intención de llegar a la decanatura.
Hemos tratado de practicar una política, y es que esta es una facultad de puertas abiertas, de diálogo abierto. Aquí no hay que pedir cita, si estamos, lo atendemos y eso es lo que ha permitido construir mucho, porque existe un diálogo fluido entre toda la comunidad. Esto ha ido contribuyendo en la ejecución del cargo y ha generado que hoy muchas personas que estaban inicialmente escépticas, se sumen al proceso y nos acompañen.
¿Cuál crees que es tu mayor logro a nivel laboral?
Desde la Corte Constitucional, hasta la Decanatura, en cada uno de estos desarrollos profesionales puede haber resultados. Hoy en el caso concreto te digo, tengo la satisfacción de haber obtenido en este semestre el mejor resultado de las pruebas ECAES al nivel del Sur-Occidente colombiano y el quinto a nivel nacional. También el observatorio de la transparencia que abrió la universidad hace dos meses, en acompañamiento del Zar anticorrupción, del Auditor General de la Republica y del Gobernador Departamental.
¿Por qué decidiste dedicarte a la docencia?
Viene como de familia, mi papá también estuvo muy vinculado al tema de la docencia. Uno como docente debe estar en constante aprendizaje y constante búsqueda, y esas son cosas que a mí me apasionan; el conocimiento, la sed de conocimiento y poderlo transmitir, pues se convirtieron tal vez en una vocación, y es una vocación a la que nunca quiero renunciar.

¿Cuál es esa aspiración que tú tienes a futuro?

Me gustaría en algún momento hacer parte del ejecutivo, y ojalá poder llegar en alguna instancia a, digamos un Ministerio de Educación o un Vice ministerio.Y también en un momento entender que lo que necesitamos son líderes que se vuelvan autores y actores de ciudad, que podamos generar fenómenos de transformación de sociedad y eso se logra desde la estructura del poder público. En algún momento poder estar allá, eso es lo que anhelo.
¿A quién te gustaría darle clavo?
Me gustaría darle clavo a los corruptos del país, no como retórica, sino porque tengo toda la información donde demostramos desde los observatorios por la transparencia, los fenómenos de corrupción que se presentan en el departamento. Es increíble que usted evalúe, ciento treinta y ocho empresas y tan solo cuatro 4% de ellas digan que tienen un riesgo bajo de corrupción. Entonces el clavo para los corruptos desde esa lógica.

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