Resina Lalá: Música para el fin del mundo

Resina Lalá: Música para el fin del mundo

Resina Lalá - Maria Juliana Caicedo (1)

No son músicos de profesión, y para el 2013 se van a Chile pues ya tienen un cupo para uno de los festivales de rock alternativo más importantes del mundo: El Lollapalooza. Ellos son Cristina de Valdenebro (voz), Ícaro López (bajo), Juan Sanabria (teclados), Andrés Velásquez (batería) y Andrés Archila (guitarra) y son de Bogotá. Cinco jóvenes que a través de la experimentación, crearon su propio género musical (Punk Visual Postnuclear) y le presentan a sus fanáticos toda una filosofía “plástica”, alrededor de su música.

Al no ser músicos de profesión, ¿qué detona exactamente esa pasión por coger un instrumento y expresar sus ideas a través de la música?

Todo empezó como un juego. Nunca tuvimos la intención de hacer una banda como tal, sino más una exploración con los instrumentos. En nuestro primer ensayo nos salió una canción completa y sentimos que había algo valioso ahí. De todas formas siempre nos ha gustado la música de manera individual.

¿Cómo se lleva a cabo el proceso creativo o de composición?

Es muy sensorial. Cada uno con su instrumento empieza a jammear, entonces todo se entrelaza. Cuando las ideas están más o menos enlazadas, ya tratamos de volverlas un poco más racionales y concretas. Lo que suena, suena; no dejamos que se nos escape ningún tipo de idea. Siempre grabamos todo para que no se nos olvide. Es un proceso empírico, por eso es que una canción nuestra no suena igual dos o más veces.

¿Cómo llegaron a involucrarse en el festival Lollapalooza?

Con ellos, la experiencia fue visual. No les enviamos el disco, sino que vieron videos de nosotros tocando en vivo y eso fue lo que les llamó la atención. Nuestro manager se encontró a dos personas que estaban dentro de la parte organizacional del festival en un bus un día que se regresaba con una banda. Más adelante, se los volvió a encontrar en el hotel y comenzaron a hablar de la banda. Algo muy conversado, nada de meter la banda por los ojos. Fue una sorpresa, realmente. Fue cuestión de esfuerzo, coser trajes y disfraces hasta las 3AM, redondeando conceptos, creerse la vuelta, meterse en el cuento de verdad.

¿Cuáles son sus expectativas para este festival?

En Lollapalooza nos va a ir mejor que en Colombia, pues el público está abierto a más cosas, esperan todo tipo de música. Eso lo que hace es empezar a abrirnos el camino. Después de esto, creemos que le empezaremos a llegar al público que es. Sabemos que es difícil de escuchar, difícil de digerir, de querer. Hay mucha gente que nos odia, pero también le vemos el valor a eso, pues todos odiamos algún tipo de música y eso es respetable.

¿De qué manera creen ustedes que representarán a la música colombiana en este festival?

Nos parece importante que una banda de “rock” vaya otra vez a un festival internacional. Que se vea que aquí no sólo se hace cumbia o música del Pacífico. Sentimos que hace unos ocho años, la música parecida a la de nosotros dejó de hacer parte de Bogotá. Y Bogotá también suena a lo que nosotros hacemos y representamos una parte muy importante. Eso se fue olvidando y ahora es muy emocionante pues vamos a mostrarlo de nuevo.

¿A quién o a qué le darían Clavo?

A Natalia París por dárselas de DJ.

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