Testimonio de un joven que pone sus manos por la paz

Testimonio de un joven que pone sus manos por la paz

Durante 120 días, cuatro jóvenes de la Universidad Cooperativa se desplazarán a municipios afectados por el conflicto para poner al servicio de las comunidades y del país el conocimiento adquirido en la academia. Entre más de 300 estudiantes, cuatro jóvenes de la sede Bogotá de la Universidad Cooperativa empezaron sus prácticas profesionales dentro del programa “Manos a la paz” del Ministerio del Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad con apoyo de Naciones Unidas. Se trata de la segunda convocatoria para que estudiantes que deseen hacer prácticas, lo hagan en zonas definidas que se han caracterizado por sufrir los efectos de la violencia. Según el ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo, más de 300 jóvenes empezaron su “travesía” a 170 municipios. Cuatro de ellos pertenecen a la sede Bogotá de la Universidad Cooperativa: Lady Johanna Vaca Rubio de Comercio internacional, Paul Molano López de Economía, Camilo Bocachica de Ingeniería Electrónica y Leonardo Rodríguez de Comunicación Social.

 

Expectativas por dejarlo todo en Manos a la Paz

 

estimonio de Paul Molano López, estudiante de Economía y a quien le correspondió trabajar en Puerto Carreño, Vichada.

Testimonio de Paul Molano López, estudiante de Economía y a quien le correspondió trabajar en Puerto Carreño, Vichada.

 

La vida siempre está llena de sorpresas; unas positivas, otras no tanto, pero todas dejan aprendizaje. Hace un par de meses me inscribí a un proceso del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y la Alta Consejería para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad. Este programa lleva dos cohortes: la primera, en el primer semestre de 2016 y la segunda, a partir del 4 de agosto próximo.

Por fortuna fui seleccionado para formar parte de la segunda cohorte entre más de 3.900 participantes de todo el país, soy uno de los 300 estudiantes que desde sus carreras aportaremos a diferentes proyectos en 21 departamentos de Colombia; mi departamento asignado es Vichada en el municipio de Puerto Carreño, su capital. Allí trabajaré en el proyecto de Desarrollo y mercado laboral con la red ORMET, la cual se encarga de analizar el mercado laboral de diferentes regiones y a partir de esto, generar estrategias encaminadas a la mejora socioeconómica y a la toma de decisiones de las entidades públicas y privadas.

Luego de tomar la decisión de irme y participar en este proceso, se crearon enormes expectativas, pues estaré lejos de mi familia y mi ciudad, en un municipio donde no conozco a nadie, llegaré a buscar un apartaestudio o habitación y dejaré las comodidades de esta gran urbe.

Claro, todo se apacigua cuando las personas desde familiares, amigos, docentes y comunidad universitaria, en general, te dan voces de aliento y apoyo incondicional, y sabes que debes dejarlo todo, por tu perfil profesional, por tu carrera y por tu alma mater en función de un departamento que no tiene un cónclave económico y requiere de ayuda desde la academia, desde la visión de profesionales que sienten compromiso con su país y creen que se hace necesario una nueva perspectiva en estas regiones deprimidas, en las cuales se puede lograr un desarrollo sostenible y mejores condiciones para sus pobladores.

Daré todo mi conocimiento y habilidades en esta nueva experiencia y como siempre lo he dicho: “No es dar el paso, es dejar la huella”, y en todo lo que me he propuesto lo he hecho. Como estudiante y como representante de los estudiantes, ahora viene una oportunidad inigualable donde aprenderé en muchos aspectos y estoy convencido que vendrán nuevos aspirantes para la tercera cohorte con las mismas ganas y deseos de aportar al país y llenarse de experiencias y vivencias en otras regiones.

Ahora es mi oportunidad pero, de seguro, detrás de Johanna Vaca, de Comercio Internacional; de Camilo Bocachica, de Ingeniería Electrónica; de Leonardo Rodríguez de Comunicación Social y de mí vendrán otros estudiantes con ganas de dejarlo todo y aprender en estos procesos que son únicos; en esta oportunidad somos cuatro pero ciertamente para el año siguiente duplicaremos o triplicaremos esta cifra.