David Luna

David Luna

Por: César López y Eduardo Llano

Fotografía: Carolina Osorio

Ha sido Edil de la localidad de Chapinero, Concejal de Bogotá y Representante a la Cámara. Tiene 35 años, es bogotano, estudió Derecho en la Universidad del Rosario y a los 21 años se metió en el cuento de la política. Su estrategia ha sido la de no prometer nada que no pueda cumplir, rendir informes constantemente de su gestión y tener un fuerte impacto mediático. Tiene el mismo número de celular desde que comenzó su carrera política y siempre está dispuesto a escuchar lo que la gente tiene que decir. Actualmente es candidato a la Alcaldía de Bogotá. 

¿En qué te basas para hacer campañas diferentes?

En una política donde hay tantos actores no es tan fácil diferenciarse uno, y no es tan fácil lograr la atención del medio de comunicación. Para lograrlo siempre buscamos algo diferente con el ánimo de transmitir un mensaje.

Entonces lo mío es llamar la atención con un mensaje con algo no convencional. Que transmita visualmente el sentido del tema. Un día dijimos: la contaminación auditiva se está comiendo a Bogotá, entonces mandamos a hacer una oreja inmensa y un ataúd inmenso en icopor y enterramos la oreja y el ciudadano cuando ve esa cosa visual lo entiende.

¿Por qué ponerse la camiseta de político, si es una profesión tan desprestigiada? 

Sí, la política es una actividad estigmatizada porque básicamente quienes la han hecho la han hecho de manera incorrecta. Pero ojo, no hay que desconocer que ha habido dos generaciones que simplemente abandonaron la política porque tuvieron que vivir momentos dramáticos con el asesinato de Rodrigo Lara y Luis Carlos Galán. En ésos momentos quienes estaban dedicados al crimen organizado vieron en la política un desfogue.     

¿Fue difícil salir a competir con quien era tu profesor en política?

Enrique Peñaloza fue un muy buen alcalde del pasado, yo represento las soluciones del futuro, y en ese sentido creo que lo que los bogotanos están esperando es ver cómo resuelven sus problemas.

Por ejemplo, en el tema de movilidad, un bogotano se demora dos horas diarias en un trancón y se gastan alrededor de tres mil millones de pesos en el trancón de manera diaria. Y las tesis del pasado piensan que la solución es restringir; las tesis del futuro pensamos que la solución es construir.

Fotografía: Carolina Osorio

¿Cómo se puede acabar con esa apatía que hay entre los jóvenes por la política?

Yo creo que uno de los grandes problemas de nuestro país es el divorcio que hay entre la academia y la política. Las democracias más fuertes del mundo tienen universidades claramente casadas con partidos y con candidatos. ¿Para qué? Para que ellos tengan soporte, acá no. Acá si mañana me invitan a una universidad “se está politizando la misma”. Entonces no puedo ir yo hasta que vengan catorce más de diferentes partidos. Yo no estoy diciendo que no haya posibilidad que las diferentes fuerzas se expresen, pero que lo hagan cuando quieran ir, y yo creo que la universidad tiene una responsabilidad muy grande y es permitir que los jóvenes tengan la posibilidad de oír qué es lo que se está haciendo.

¿Qué es lo más gratificante que te da tu profesión?

Una sola cosa: la palabra gracias. Que alguien me diga: oiga David, gracias por lo que está haciendo.

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