Entrevista de María Paulina Baena para El Clavo

Todo clavo trae su pulla

MARÍA PAULINA BAENA

Es imparable, está en el ojo del huracán y recibe elogios e insultos por igual. Causa resquemor entre algunos poderosos y moralistas que le dan vara por ser mujer y representar tan bien eso que a ellos por sacra tradición les incomoda. Pensó en estudiar mil cosas, pero le pudo más su extraña fascinación por las historias de otros y terminó de periodista.

La idea de La Pulla la trajo Juan Carlos Rincón. Armó el equipo con Santiago La Rotta, Juan David Torres y Daniel Salgar, al que luego se sumó María Paulina y entre todos crearon un personaje que estuviera indignado con la realidad nacional, que fuera una mujer hablando duro y con argumentos. Le contaron la idea al director del periódico, Fidel Cano, que les dio luz verde y de paso, les cedió su escritorio para grabar las pullas.

¿Cuál es el propósito de La Pulla?

La intención es despertar emociones y ser capaces de ‘masticar’ esa cantidad abrumadora de información sobre temas que nos indignan de la agenda nacional de una forma simple. La idea es hablar desde otro canal comunicativo que nos permite ser más espontáneos y tener un tono irreverente, muy distinto al que estamos acostumbrados a ver y escuchar en la pantalla. Yo lo definiría como una suerte de ‘dardo informativo sin anestesia’.

¿Qué tan similar es el personaje de La Pulla con María Paulina?

Es muy similar a mí, soy yo. Con sus gestos más exacerbados y exagerados, pero soy yo. Esto es sincero, no me avergüenzo y lo disfruto. Es lo que hace especial al personaje, sentir cada palabra que digo en cada frase de los guiones. Hay que hacer una salvedad y es que el personaje reúne las ideas de cuatro personas más. Funciona como un recipiente que sintetiza a todo el grupo y es difícil porque hay que representarlos bien y todos tenemos que estar de acuerdo en, por ejemplo, usar un determinado gesto aquí, este tono por allá o ese madrazo acá.

¿Qué tanto ha repercutido que sea una mujer la presentadora de La Pulla?

Los comentarios que me hacían, sobre todo al principio, eran sexistas y machistas. Cosas como: “Yo a esta vieja la pullo con mi aguijón”, “¿Por qué no eres más femenina y dulce?”, “¿Por qué no te expresas como una mujer?”, “La Pulla es una niña libreteada por hombres”, “Por ser mujer esperaba más cerebro y menos rabia”, como si no se pudieran tener los dos, en fin. En los programas que presentó Juan Carlos los comentarios que le hacían nunca se dirigían a su condición de hombre. Por ahí, preguntaban que si era mi prima y ya. Entonces ahí uno nota dónde es que estamos viviendo. Ese es apenas un abrebocas de todas las violencias que sufrimos las mujeres a diario.

¿El lenguaje de La Pulla puede llegar a ser excluyente con las clases menos favorecidas?

Tenemos un estilo y no creo que eso nos haga excluyentes. De hecho, estamos con los marginados. Por eso hacemos un vídeo sobre género y feminismo, sobre los líderes sociales que están siendo asesinados o sobre el tema de las bebidas azucaradas, una problemática que justamente toca a los menos favorecidos. Funcionamos además en una plataforma como YouTube, a la que millones de personas -independientemente de su condición social, y siempre y cuando tengan internet- pueden vernos. Eso prueba que estamos para todo el mundo, en especial para los que no tienen voz. ¿Cómo vamos a ser excluyentes si somos un contrapoder que busca darle en la cabeza con argumentos a los poderosos?

Al ser La Pulla un espacio que financia El Espectador ¿tiene verdadera libertad para ejercer el oficio?

Absolutamente. Nunca ha representado una traba a nuestra libertad. Podría decir con total seguridad que un espacio como La Pulla solo sería posible en un medio como El Espectador. Estamos en un ecosistema que nos permite dar gritos de libertad y que entiende el valor de las opiniones diversas. Una vez terminamos un guion y se lo mostramos a Fidel Cano y nos dijo que no estaba de acuerdo con lo que escribimos. Ahí dijimos “no pues, se nos cayó el programa” pero no fue lo que pasó, nos dijo que él no tenía que estar siempre de acuerdo con nosotros. Eso refleja el valor de entender que se puede pensar diferente, que en un periódico como El Espectador lo que importan son las ideas y no el poder. Que no estamos en una burocracia paralizante.

¿Qué debería cambiar en el gremio para alcanzar una igualdad de derechos para hombres y mujeres?

Yo creo que lo que debería cambiar en el gremio es lo mismo que debería cambiar en la sociedad en general. Las mujeres que hacen opinión son pocas. Creo que debería haber más mujeres haciendo opinión y opinión vehemente y deberían cambiar dieciocho mil cosas, una, por ejemplo, que no nos traten con condescendencia. Uno a veces habla con una fuente y lo tratan como si fuera la niñita que está haciendo pregunticas cosméticas o escucha chismes en la redacción tipo “para conseguir una fuente ¿porque no muestra más el escote?”.

¿Cómo ha cambiado el periodismo en la era digital?

Primero aclaro que no me gusta pontificar de lo que no sé y no soy experta en el tema de la era digital. Lo que sí puedo decir es que el periodismo en YouTube dio un giro de 180 grados. Nosotros le estamos poniendo las vísceras a esta nueva forma de hacerlo, cosa que no podíamos hacer en el impreso. Lo hacemos irreverente, insolente, ramplón, pero lo estamos dotando de emociones, dándole un tono y una identidad. Eso lo valora la gente, sea para odiarnos o querernos.

Esta transformación del periodismo permite crear empatía con las audiencias, que se sienten identificadas cuando nos ven y nos dicen “oiga, eso que usted dijo, yo lo quería decir hace rato”.

¿Qué tan peligroso es hacer periodismo en Colombia?

Sigue siendo muy peligroso. Nosotros tal vez somos ingenuos y creemos que no nos va a pasar nada a pesar de que somos ácidos y nos metemos con gente peligrosa. Tal vez, eso sucede porque estamos un poco blindados en donde estamos, pero la región es el festival de la amenaza. Hace poco estuve en Yopal y todos los periodistas que conocí habían sido amenazados. Algunos tenían chalecos antibalas, botones de pánico y escoltas. Ver eso en pleno 2017 te hace entender que esto sigue siendo bien complejo y que a veces somos inconscientes de lo que pasa en esa otra Colombia.

¿A quién o a que le daría clavo y por qué?

El Clavo es muy parecido a La Pulla, solo que el clavo depronto duele más que una pulla. Le daría clavo a todos a los que les hemos dado pulla, que son varios. Ahora, si tuviera que elegir uno sería el destituido procurador Alejandro Ordoñez, que ya se lanzó a la presidencia.

BONUS TRACK

Una canción: Plástico de Rubén Blades

Un artista: Sara Andreasson

Un libro: El extranjero de Albert Camus

Una película: Léon: The Professional de Luc Besson

Por: Redacción El Clavo

Fotos: Cristian Garavito (El Espectador), Daniela Echeverry (Vice Colombia)

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