A JAIME GARZÓN 1960 – 1999

A JAIME GARZÓN 1960 – 1999

Para EL CLAVO es importante rendir un homenaje a Jaime Garzón en su noveno aniversario y no esperar un año más para hacer el gran despliegue por el simple hecho de completar la década, una bonita cifra, de eso se encargarán los medios masivos.Este man ha inspirado la filosofía REFLEXIONAR / REÍR que propone EL CLAVO a través de su contenido editorial, porque sabemos que no basta que un tema sea importante, además debe ser atractivo. Hoy, a diferencia de la época en la que vivía Garzón, es difícil recordarlo con risa, por eso este homenaje tiene más de REFLEXIONAR, que de REÍR.

Foto: Carlos Duque

EL CLAVO y Garzón

Como estudiantes que estábamos entrando en el tema del periodismo admirábamos a Jaime Garzón y su forma de transmitir lo que pensaba a través del humor. Seguíamos sus programas de televisión, sus intervenciones y acciones, era más o menos lo que hace Pirry hoy en día, que dice verdades en RCN (increíble) y no le pasa nada. Tal vez porque es el “loco” de Pirry, pero donde fuera Petro el que hablara sobre los problemas que presenta el actual gobierno, el 84% de los colombianos —que dizque son ‘uribistas’—, con seguridad lo despescuezarían.
Desde los inicios del proyecto EL CLAVO en 1996, su entonces director, Diego Porras organizaba tertulias quincenales con estudiantes y profesores universitarios en donde se trataban temas relacionadas con las distintas problemáticas colombianas que aún siguen vigentes. Un día surgió la idea de traer a Garzón y se inició la gestión. Diego llamó varias veces para concretar una cita con Jaime, pero fue bastante difícil. “Hablé con la asistente por medio de un contacto en CENPRO TV y fui”, comenta Porras, “pero el man no estaba ese día. Cada vez se aparecía menos por allí y alguien me dijo que andaba muy metido en asuntos políticos. (…) Un día logré cogerlo por teléfono, yo desde el teléfono de la Javeriana de Cali y Garzón desde los estudios de CENPRO TV en Bogotá. Estaba cagado de la risa, se oía bulla y carcajadas atrás, no sé si me estaba hablando en serio o me estaba mamando gallo. El caso es que hablé con él y acordamos que sí, que iría a la tertulia de EL CLAVO en la Javeriana, hablamos del tema para la charla, de EL CLAVO y no me acuerdo de que más. (…) pero el man ya estaba amenazado”.
Fue así como EL CLAVO iba a llevar gratis a Garzón a la Javeriana (como también se hizo en la celebración de los 10 años de la revista con Antanas Mockus y Alejandro Santos, todo free) para que los universitarios tuvieran la oportunidad de charlar con este man, pero lastimosamente el 13 de agosto de 1999 lo mataron, tan sólo cinco días antes del evento. Nos quedamos con los crespos hechos, pero más, con una profunda tristeza y rabia por este hecho.

No era un humorista

Decirle las cosas en la cara a la gente es muy complicado en nuestro país, como lo comentó una vez Garzón: “Woody Allen decía que si uno dice la verdad y no hace reír lo matan, si uno casino online dice la verdad y hace reír, entonces entra más suave”. Claro está que a Garzón no lo mataron por lo que decía en televisión, sino por su labor humanitaria. Así que su obligado humor se debía también por razones de seguridad y de rating, por eso los que sólo lo vieron a través de Zoociedad y Quac piensan que Jaime era únicamente humorista, tipo Don Jediondo y El cuenta huesos.
Pero no, Jaime usaba la excusa del humor para mostrar lo que pasaba y así lo comentó en una charla que dio en la Universidad Autónoma de Occidente, que aparece en Youtube, “…yo le cuento al país sus propias desgracias, les digo ¡los están explotando! ¡los están robando! y la gente se muere de la risa”. El humor era entonces una estrategia para hacer las preguntas que todos nos hacemos en Colombia y que los formatos periodísticos de entrevista convencionales no permiten. Sin embargo, el las hacía de frente y con las palabras que sólo Heriberto de la Calle podía hacer, un lustrabotas personificado por Garzón que hacía entrevistas en una franja del Noticiero CM&. La cosa fue tan fregada y el tema de la personificación tan bien hecha, que una vez le preguntaron a Garzón que si lo habían demandado y él dijo que no, pero que a Heriberto sí y el problema es que Heriberto no existe.
La mayoría de colombianos que conocieron a Garzón por sus distintas facetas y personajes lo llegaron a querer mucho, “más de lo que él se imaginaba” comenta Mery Garzón, maquilladora de Jaime. Y es que no importa si la gente entendía sus chistes y parodias de la actualidad política de Colombia, todo el mundo se reía y de alguna forma algo nos iba quedando en la cabeza.

Foto: Carlos Duque

“País de mierda”

Con estas palabras y levantando la palma de su mano, se despidió César Augusto Londoño, al terminar el Noticiero CM& del 13 de agosto de 1999, mostrando su impotencia y desconsuelo por la pérdida de este gran tipo. Definitivamente su muerte y la de mucha gente no han sido suficientes para que Colombia se encamine en una verdadera vía hacia la paz. Al igual que Jaime Garzón, los medios de comunicación alternativos se muestran como equivocados ante la sociedad por tener posturas impopulares, como aguafiestas de este gran festín imaginario de “felicidad” y “prosperidad” en el que vivimos desde hace varios años. Son tratados de izquierdistas y guerrilleros, y más en la actualidad. Los consideran apátridas por relacionar al gobierno con los Paramilitares, situación que Garzón calificó como peligrosísima cuando se refirió al actual presidente de Colombia y su relación con las CONVIVIR, en una charla con estudiantes universitarios.
Garzón amaba su patria y aún sabiendo que lo iban a matar prefirió afrontar las consecuencias por meterse en el nido de ratas que tiene jodido a Colombia. Colaboró en la liberación de unos secuestrados que perdieron la libertad en el 23 de marzo de 1998 en una pesca milagrosa, en la vía al Llano. A los militares les molestó esto, en particular al General Jorge Enrique Mora Rangel quien el 6 de mayo de 1998 pide investigar la participación de Jaime Garzón en la liberación de los secuestrados, a Garzón eso obviamente le molestó.
Ahí empezaría el camino a su muerte. Constantemente recibía amenazas pero un día le hablaron en serio, le dijeron que le quedaba una semana de vida, que si quería seguir viviendo se perdiera del país, como lo han hecho muchos periodistas en Colombia, algunos amigos suyos: Daniel Coronell y Hollman Morris, por dar un ejemplo. Pero Jaime no, esperó a que lo mataran. Así se lo dijo a Mery Garzón y lo demostró en el programa de Yo José Gabriel, cuando interpretó junto con César Mora y la orquesta Canela la canción “No quiero morir de manera singular”, algunas semanas antes de su asesinato.

No ser olvidado

En una entrevista para el programa de televisión Charlas con Pacheco, Garzón respondió a una pregunta sobre sus sueños, en la cual manifestó que lo que más quería era que fuera recordado por sus acciones y que ojalá perduraran por mucho tiempo. Así que la única forma que Garzón puede morir es con nuestro olvido. Mientras lo recordemos, mientras nos siga doliendo su desaparición, seguirá vivo en nuestras acciones. Su muerte representa la de miles de colombianos que pierden la vida en un conflicto que lleva mucho tiempo, conflicto que se traduce en una situación de violencia con la que todos los colombianos nacemos como si fuera el pecado natural del que habla la Biblia.
Jaime nos dejó una tarea y es la de no tragar entero, reflexionar y cuestionarnos sobre lo que sucede en nuestro país y sobre todo, hacer respetar la actual Constitución que él promovía entre las comunidades indígenas. Ahora bien, así no se haya podido realizar el 18 de agosto de 1999 la tertulia que organizaba EL CLAVO con Jaime Garzón, nosotros lo recordaremos cada vez que podamos, porque creemos que la salida a muchos problemas que tiene Colombia son por el diálogo y luchando contra la desigualdad, que es la raíz de todos los males de nuestro país. Y este medio de comunicación tiene que servir para cumplir este fin, no importa si los de EL CLAVO no estamos cuando se dé ese cambio, ésta es nuestra apuesta y nuestro aporte, de nosotros y de ustedes como lectores de nuestra publicación.

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