Antonio Navarro Wolff

Antonio Navarro Wolff

“El país de hoy es un país donde se puede cambiar mucho más la sociedad colombiana que en el pasado. La Constitución del 91 es ya un gran
avance en ese sentido(…)De manera que la solución del conflicto tiene que incorporar una estrategia de solución de los problemas rurales, con la guerrilla si firma la paz o sin la guerrilla si no firma la paz, pero esa solución hay que darla(…)Nosotros no podemos competir en el mundo con mano de obra barata, tenemos que competir con población formada, si no hacemos eso estamos condenados a estar en la marginalidad del desarrollo económico”

Perfil
Antonio Navarro Wolff nació en 1948 en Pasto. Es Ingeniero Sanitario de la Universidad del Valle; tiene maestrías en Ingeniería Industrial y Sistemas de la misma universidad, y un posgrado en Ingeniería del Medio Ambiente en Lougborough University, Inglaterra. Ha sido becario de la Fundación Rockefeller, del Consejo Británico y del International Development Research Center (IDRC) de Canadá. Se ha desempeñado como director y profesor del plan de estudios de Ingeniería Sanitaria de la Universidad del Valle, miembro de la comandancia del movimiento guerrillero 19 de abril M-19, Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y Alcalde de Pasto. Actualmente es Senador de la República y candidato a la presidencia por el Polo Democrático Independiente.
El M-19
¿Qué lo llevó a hacer parte del M-19?
La utopía. A mí me llevó a meterme al M-19 la utopía de cambiar el país, la utopía de hacer una sociedad mejor. Yo dejé todo, salí, dejé lo que
tenía, hasta a mi esposa embarazada y todo, y me fui a cambiar el mundo. No veía otros caminos viables. Como resultado del activismo estudiantil, estábamos sobrepolitizados y también por lo que pasó el 19 de abril de 1970, que le hicieron fraude al General Rojas Pinilla. Yo
no voté por Rojas Pinilla, pero la reflexión era: “Si a un General retirado –de origen conservador para más señas– le hacen fraude, entonces ¿a quién le van a respetar un resultado electoral?”. Y eso, sumado al radicalismo estudiantil, me llevó a incorporarme al M-19. Ese movimiento me pareció una propuesta nacionalista muy atractiva para ese período y dije “yo quiero estar ahí”, un fiel resultado de la época; digamos que muchos jóvenes de mi tiempo estaban en una situación parecida a la mía, pero pocos tomamos la decisión.
¿Por qué se desmoviliza el M-19?
Porque llegamos a la conclusión a partir de nuestra propia experiencia, que por la vía de la lucha armada no se podía cambiar nada realmente. Había venido perdiendo apoyo gradualmente a lo largo de los años y entonces nos íbamos a quedar en el monte a morirnos de viejos y nosotros nos habíamos ido era para cambiar el país. Entonces llegamos a la conclusión que ese era un camino sin salida y que lo que había que hacer era buscar una serie de transformaciones que permitieran que el cambio fuera por la vía electoral y me parece que se ha dado. El país de hoy es un país donde se puede cambiar mucho más la sociedad colombiana que en el pasado. La Constitución del 91 es ya un gran avance en ese sentido.
¿Qué significó el M-19 para Colombia?
El M-19 fue tal vez una razón social decía alguien, una organización justiciera de cambio que fue muy popular hasta 1985. Los hechos del Palacio de Justicia fueron una terrible equivocación del M-19 que generó un divorcio entre el movimiento y la opinión pública. Yo pienso que el gran resultado de todo eso, que no es digamos lineal, pero que es el resultado real, es la Constitución vigente. Sin la paz del M-19 firmada en marzo de 1990 no se hubiera hecho una nueva constitución en 1991, no se negoció como tal en 1990, no se pactó pero se abrió un proceso político que concluyó en una constituyente en la cual nosotros teníamos un tercio de los miembros de la asamblea, una tercera parte en donde nuestra presencia influyó decisivamente en la constitución que finalmente se redactó.
La guerrilla colombiana
¿Actualmente qué es la guerrilla colombiana?
La guerrilla colombiana es una mezcla de muchas cosas. Todo el conflicto interno tiende a deteriorarse, a envilecerse, a degradarse y eso es parte de lo que es hoy la guerrilla colombiana, parte de un conflicto degradado. Pero también es –especialmente las FARC– un movimiento de resistencia a la desigualdad rural y eso no se le quiere reconocer en general. No se le reconoce a las FARC alguna motivación política; yo creo que sí la tienen. Yo creo que cuando Marulanda se sienta con el gobierno de Pastrana y el primer discurso que hace es sobre unos marranos, unas vacas y unos cultivos en Marquetalia, lo que está haciendo es una reivindicación del mundo rural que ha sido un mundo muy marginado, muy aislado, tratado con muchísima desigualdad.
¿Para usted, cuál es la razón fundamental para que exista conflicto en Colombia?
Son dos razones. Uno las razones históricas que están ligadas a la violencia Liberal- Conservadora de los años 50. El único país de América Latina en donde hubo una guerra civil a mediados del Siglo XX fue Colombia. 300.000 muertos en nueve años muestra la intensidad del conflicto. Lo otro es el mundo rural, la desigualdad, la marginalidad, el olvido, el aislamiento del mundo rural. De manera que la solución del conflicto tiene que incorporar una estrategia de solución de los problemas rurales, con la guerrilla si firma la paz o sin la guerrilla si no firma la paz, pero esa solución hay que darla. Si la guerrilla no negocia y no firma la paz, pues hay que hacerlo sin ellos y es un componente que le puede quitar el piso y la base social a todo el conflicto.
Política
¿Qué opina de la forma de gobernar de Álvaro Uribe Vélez?
Tiene cosas buenas y cosas malas. Es una forma de gobernar activa, es una forma de gobernar manteniendo la comunicación con la población y eso es bueno. Es muy apasionada y eso tiene cosas malas, porque por ejemplo yo le veo a él una pasión tremenda. El desayuna, almueza, toma, se duerme pensando en una sola cosa: cómo derrotar a las FARC. Y en esa idea de cómo derrotar a las FARC llevamos un buen tiempo. Así que él es muy obsesivo, que además su estilo de gobernar tiene mucho de improvisado.
Yo le veo mucha improvisación en muchos temas; se le online casino ocurre una idea por semana y entonces la mitad de ésas ni siquiera las deja madurar y ya las va planteando. Diría entonces que es un gobierno mucho mejor que el anterior, que es lo que más le ayuda: la comparación con un gobierno relativamente pasivo, alejado de la gente, que era el de Pastrana.
¿De qué forma el fenómeno de la izquierda en Latinoamérica afecta a Colombia?
Eso no va a afectar, es algo que llega, que va a pasar. Porque el modelo de desarrollo que nos vendieron hace veinte años fracasó, nos trajo un sobre endeudamiento; en general, un estancamiento económico. Entonces lo que hay es una búsqueda, con maneras de hacerlo muy distinta. Lagos en Chile está haciendo una cosa distinta de Chávez en Venezuela o de Lula en Brasil o de lo que están haciendo en Argentina; yo lo que creo es que hay un momento en que hay autonomía del continente latinoamericano para buscar mucho más que antes su propio camino, una especie de ruptura de los patrones comunes para la región.
Concretamente, ¿cuál sería el reto?
Yo diría que nosotros tenemos que buscar cómo hacemos que Colombia crezca en su economía, estimule un balance entre mercado externo y mercado en interno, mejore la situación de la sociedad y mejore la equidad. Mire, yo hice un análisis de lo que estaba pasando en los departamentos en lo últimos quince años y me sorprendió. Bogotá está estancada, Antioquia está estancada, el Valle está estancado. Santander en cambio creció en 12 años más del 36%, o sea 3% anual. ¿Qué hizo Santander? ¿Qué creció en Santander? ¿Cuáles son las claves del desarrollo en ese departamento? Creció el café, creció la industria avícola, creció la manufactura de cuero y calzado, creció el cultivo de tabaco. Crecieron actividades económicas democráticas, con muchos propietarios y con mucho empleo, y eso hizo que el Santander, que teóricamente estaba por fuera de todo, hoy tenga el PIB por habitante más alto del país cuando en 1990 era el séptimo departamento en ingreso por habitante.
Educación
Teniendo en cuenta el diagnóstico que tiene nuestro país, ¿Qué papel deben jugar las universidades y colegios en Colombia para que salgamos de dicho estado?
Hay que aumentarle a la cobertura y a la calidad. Formar un estudiante universitario, un profesional vale dinero si queremos que tenga una buena formación. Las universidades deben tener un equipo importante de profesores de tiempo completo, deben tener investigación, deben tener cuerpos de personas que piensen no sólo en enseñar.
¿Qué tipo de formación debe tener el profesional colombiano?
Debe ser un profesional vinculado a la realidad nacional, pero no podemos cometer el error de despreciar el papel importantísimo que tiene en la formación universitaria la ciencia y la tecnología. Por ejemplo, la tendencia de que hagamos profesionales que aprendan habilidades no más, no. Un profesor que se dedique a la investigación, a publicar se obliga a que llegue al límite del conocimiento en sus áreas, entonces puede enseñar muchísimo más que el que simplemente es un profesor hora cátedra. Hay que hacer un enorme esfuerzo porque muchos profesores colombianos lleguen hasta un doctorado; a mí me parece fundamental. Es decir, si nosotros no hacemos un esfuerzo muy consistente de mejorar la calidad de la educación, mejorando la calidad de los maestros y mejorando la calidad de las instituciones, no podemos dar el salto que tenemos que dar. Nosotros no podemos competir en el mundo con mano de obra barata, tenemos que competir con población formada, si no hacemos eso estamos condenados a estar en la marginalidad del desarrollo económico.
¿Cómo ve a los estudiantes universitarios?
El problema de los estudiantes es la despolitización. Si nosotros fuimos hiperpolitizados, los estudiantes de hoy son despolitizados y están cometiendo un error grave, porque al despreciar la política – desprecian lo público y lo público nos afecta a todos los colombianos, y no participan en lo público y al no participar en lo público, pues dejan que las decisiones públicas las tomen otros, no son parte del proceso decisorio. Mire, yo era un ingeniero de esos buenos estudiantes, de buenas notas, nunca perdí una materia; un estudiante bueno, que de pronto me di cuenta que había unas herramientas para interpretar la realidad que no me las habían enseñado en la escuela de ingeniería; las escuelas de ingeniería son 3?/4 y nada más. Está muy bien formar estudiantes que sepan de 3?/4, pero de pronto yo descubrí que había otra forma de interpretar la realidad, de entender la realidad que nunca me lo habían enseñado y eso me politizó. Me parece que eso es esencial.
De manera que yo no sé como hacerlo, yo no sé si lo que hay que hacer es hacer cambios en el pensum universitario, o empezar a tener cátedras abiertas como parte del plan de estudios para que la gente empiece a mirar otras cosas y oír otros puntos de vista. Pero me parece fundamental que se haga el esfuerzo de darle una formación más integral al profesional para que tenga más capacidad de entender la sociedad donde vive.

Comments

comments