Entrevista a Julián Rodríguez

Entrevista a Julián Rodríguez

julian_rodriguezJulián Rodríguez nació en Sevilla, Valle, siendo el menor de trece hermanos. Se graduó en la universidad de la vida, y sus profesores han sido la experiencia de conocer un país en caos, pero con esperanza de salvarse. Y Julián Rodríguez le canta con humor a esta patria herida. Un hombre excepcional, que no se cansa de luchar. Conozcamos lo que tiene para contarnos este artista vallecaucano.
¿Por qué artista y no médico, arquitecto o abogado, como era la petición de algunos padres ?
Yo empecé a estudiar Psicología en la Universidad del Valle. Esa era mi ilusión. Pero ese arranque me duró un semestre y veinte minutos del segundo. Lo único bueno de la facultad era que estudiaba con cincuenta mujeres. Y soy artista, porque eso fue lo que ejercí desde niño, puesto que estuve cerca del teatro, la música y la escritura. Todo lo que hago ahora no es nuevo para mí. Otra de las razones de ser artista es que no quise pertenecer a la fila de los borregos, ni tampoco ser parte de la sociedad de consumo; fue entonces cuando me di cuenta de que el arte era una manera de vivir, de hacer y de sentir.

¿Cómo se defiende en una sociedad que exige cartones?

La sociedad lo requiere. El ego también. Y bajo estos parámetros, pagan sueldos triples y el dueño del cartón cree que sabe más. Yo pienso que la persona que tiene sabiduría es la que ha vivido setenta años, esa es la que sabe. Yo no tengo título de nada. Tengo el de bachillerato y no me lo valen porque es de Sevilla.

Yo he trabajado como profesor en la Universidad del Valle, y me pagaban una miseria porque no tenía un cartón. Trabajaba cinco veces más que muchos profesores que tenían más cartones que un tugurio. Por esto, he decidido ser un ser humano decente y tranquilo, y esto me basta.
¿Y con esta premisa, usted hace arte?

Yo siempre le digo a la gente: no me diga lo que piensa, muéstreme lo que hace. Ahí es cuando empezamos a entendernos y a ser amigos. Porque de hablar mierda vive gran porcentaje de la humanidad. Y sobre todo ahora que al mundo lo manejan los medios de comunicación. Por ejemplo, nos han hecho ver que la guerra de Irak es una guerra contra el terrorismo, y la verdad es que se está cometiendo un atraco con el propósito de llevarse el petróleo.

Como te lo dije, con mi arte pretendo ir sin afán. Tampoco busco el dinero, ni el protagonismo, ni la fama, ni nada de esas cosas. Sólo trato de hacer cosas que salgan de mis entrañas. Y es el arte el que me ha permitido ser lo que te he dicho.En su canción “PIB” (Producto Interno Bruto), usted sospecha que en Colombia todos somos brutos, y que por esta característica el país está como está, ¿ todavía piensa igual?
Lógico. Sigo pensando igual. Este país está cada vez peor. “Un país bruto, es un país que vive de luto”. Se dice que nuestro país es pobre. Cómo va a ser pobre, si en el patio de la casa se dan tomates, cebolla, aguacate, mango, carambolo, cilantro, yuca, lo que queramos. Si esto fuera un desierto donde no hubiera nada, hasta lo aceptamos.
En Colombia tenemos agua, biodiversidad, y yo creo que la gran mayoría de los colombianos es gente muy bella. Lo que pasa es que nos metimos en esa dinámica de la guerra desde hace quinientos años y desde entonces Colombia no ha cambiado en nada.
Es una constante lucha por un territorio hermoso, donde ni siquiera se ha aprendido a compartir ese territorio. Hay terratenientes que utilizan avionetas para poder ver sus fincas, porque no hay otra manera de verlas, y la mayoría de esas tierras las han robado, y sin embargo, los problemas siguen intactos. Nuestras tierras están más prostituidas que nunca. Por eso digo yo: “bruto es un país que vive de luto, bruta una nación que vive en conmoción y bruto es un Estado que vive arrodillado y bruta es una República que vive y muere en la impunidad”.
No estoy de acuerdo con esa demagogia de amor de patria que hace este gobierno con las pulseritas que llevan el tricolor nacional, diciendo todo el mundo que viva Colombia, —¿Eso qué es? ¡Eso es hueco!— una patria llena de miseria, niños sin poder estudiar, niños abandonados, sin atención medica, hay recorte presupuestal a la cultura. El presidente actual dice que un niño que coge un instrumento, no coge un arma, pero cierra la Sinfónica. La Banda Nacional está llevada. Le quita los presupuestos a los artistas. Por eso decía ahora que hablar mierda es muy fácil, y decirlo por televisión, es todavía más fácil. Entonces, el país, proporcionalmente es igual de bruto que los dirigentes. Y el problema es que el país no se sacude por nada, es un país totalmente desinformado, que cada vez es más indiferente.

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Para un humorista político, entre más jodido esta el país, mucho mejor. Al fin y al cabo el producto de sus desastres sirve de materia prima para elaborar sus obras.
No, no estoy de acuerdo con usted. Cuando yo estudio los temas me pongo a llorar de la piedra que me da por la injusticia. Cuando veo el tema de la salud, su cobertura ha mermado de una manera horrorosa. Con la visión neoliberal en la que ya no hay pacientes sino clientes, que no hay estudiantes sino clientes, que las universidades necesitan gerentes y no rectores, y que todo sea rentable para los dueños de este país; con todo estos que nos sucede da mucho dolor hacer humor.
Hay un proceso en el estudio de los temas: unos los llora, los patalea, se emberraca, le da piedra, hace de todo, y luego uno suprime el tema y después, uno hace la canción con el bagazo. Le quiero advertir, no es un placer que las musas de la inspiración sea la corrupción, la violencia y la barbarie. Lo que pasa es que uno le canta a eso porque es la realidad que vive el país. ¿Podrá haber algo más bárbaro que cincuenta niños en un semáforo?.
Hay gente que se caga de la risa con lo que uno dice, pero para mí es muy doloroso. Lo que sucede es que alguien tiene que decirlo.
Hay programas de humor político como “La luciérnaga”, “La zaranda”, “La Banda Francotiradores”. ¿Sirven éstos para concientizar a los colombianos o sólo divierten y hacen reír?
¡Claro que son muy importantes! Sirven muchísimo mientras digan la verdad, lo real, aunque en los medios hay mucha censura. A mí me gusta mucho “La luciérnaga”. A mí me han hecho entrevistas en RCN y Caracol, y me han pasado papelitos donde me advierten : “No hable de política ni de religión”. Y yo cuando salgo al aire les digo : “Bueno, y entonces de qué hablamos”. No hay derecho a que hagan eso con uno. Porque el problema no es si yo hablo de un tema o no, sino que lo que diga sea verdad o mentira. Y si estamos en una democracia, por qué no se puede [hablar] de diversas cosas.
Pero, tal vez, el trabajo más serio que se ha hecho en ese nivel es el de Jaime Garzón. Y está muerto. Porque su humor estuvo muy metido en la realidad y en la creatividad. Fue un personaje excepcional. Y esta democracia sabe que a los personajes excepcionales los matan. La gente chilla una semana y adiós. La amnesia total y a ver la telenovela o a ver el partido de fútbol.
Todos los espacios donde se pueda manejar de otra manera la realidad, como los espacios de humor, son urgentes, bienvenidos e importantes. Además, necesarios para cualquier sociedad.¿Los niños colombianos tienen un futuro oscuro, o por el contrario, se les vislumbra un mejor panorama?
Los niños colombianos y del mundo no tienen un futuro alentador. Todo lo que los gobiernos hablan sobre niños, es demagogia. La UNICEF, es una multinacional de la caridad, van donde hay niños pobres y le llevan un bulto de bienestarina, cuatro maricaditas de juguetes plásticos, y todos los gastos del viaje de sus funcionarios, son en dólares y se hacen fotos con el presidente y con el alcalde.
El problema no es ayudarle a los pobres sino acabar con la pobreza. El pobre no es que esté condenado a ser pobre. En lo que hay que trabajar es por acabar con la pobreza.
¿Qué es el miedo para Julián Rodríguez?
Yo leí en un texto indígena que los enemigos del ser humano son el miedo, la pereza, la envidia, el poder, la vejez, la claridad; que todo está en el ser humano.
Lo que pasa es que la sociedad nuestra quiere que seamos miedosos, que a usted le dé miedo todo. Y que una de las pocas seguridades del ser humano es que tenga una casa propia, la cual hay que pagar durante treinta años. ¿Qué es eso? Es toda una vida. Es el miedo a no tener vivienda. Por lo tanto, hay que sacudirse de tantos miedos que nos ha impregnado la sociedad. La televisión nos manipula todos los miedos. La televisión cultiva la desesperanza.
¿Qué vicios tiene?
Yo no bebo ni fumo. Me he emborrachado dos veces en toda mi vida. Nunca me he trabado, nadie me cree, pero no me importa. Mi vicio es el amor, el agua, los paisajes, viajar, compartir…
¿Ha pensado en irse del país?
Le cuento que ya estuve fuera del país cinco años. Ahora no me voy. Me iría por una necesidad, por ejemplo, que me vayan a matar. Pero como no hay motivos para que me maten, porque yo no digo nada raro, nada apartado de la realidad… A mí sí me gusta viajar, pero pensar en cambiar de país, no.

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