Entrevista al Padre Darío Echeverry

Entrevista al Padre Darío Echeverry

Sin protagonismo, callado, en la parte de
atrás, siempre escuchando y tomando lo mejor de cada palabra.
Un hombre que escogió el camino del sacerdocio, un misionero
claretiano al que le apasiona trabajar con los pobres, con los
olvidados. Ese es el Padre Darío Echeverri, un colombiano
que le apuesta a la paz, a la elaboración de un proyecto
de país que nos incluya a todos.

Padre Dario 006Perfil

El Padre Darío Echeverri es abogado y sacerdote
claretiano que ha vivido su vida en lugares como Roma, Chocó,
Medellín, Cali, Bogotá, y actualmente párroco
del Voto Nacional. Es Secretario Nacional de la Comisión
de Conciliación. Es miembro de la Comisión de Paz
de la Iglesia Católica y miembro de la Comisión
de Facilitación con el ELN. Es reconocido tanto por el
Gobierno Nacional y por las FARC como miembro de la comisión
facilitadora para la construcción de un acuerdo humanitario
que busca la liberación de todos los secuestrados. Darío
ha sido constructor de un colegio en el barrio Aguablanca en Cali;
se ha desempeñado como Rector de los colegios Claret en
Cali y Bosa. Ha sido profesor de Derecho Canónico y Juez
del Tribunal Eclesiástico.

Comisión de la verdad y la reparación

¿Cree usted que los planteamientos
de Francisco Santos acerca del perdón, la verdad y la reparación
son vigentes en el marco del conflicto armado colombiano? ¿Colombia
se encuentra preparada para perdonar?

Me llama la atención y me sorprende positivamente
la propuesta de Francisco Santos de una comisión de la
verdad y la reparación. En Colombia no se ha podido aceptar
esa idea; el Presidente de la República la ha desechado.
Francisco la propone, es interesante y me gustó que piense
en una comisión de la verdad, pero que no esté amarrada
por las limitantes que el derecho le impone a una comisión;
ahí el horizonte sería la justicia, la verdad, la
reparación. Yo pienso que si nosotros nos esperamos a la
firma de los acuerdos para empezar a trabajar el tema de la reconciliación,
‘nos llevó el diablo’: tus hijos no van a ver
eso. El gran desafío de la iglesia, de la academia, de
la universidad, de los profesionales, de todos, es desde ya, desde
ya, empezar a trabajar el tema de reconciliación para que
algún día haya paz.

El conflicto

¿Qué se necesita para
que se alcance la paz en Colombia?

Esto se ha convertido en una ciencia. En esto de
los estudios de los conflictos se ve que si no se detiene la naturaleza
del conflicto entonces no es posible buscar una solución.

Usted le pregunta al ELN qué es lo que quiere
y ellos dicen “paz con justicia social”. ¿Qué
es justicia social? Es la solución de todos los problemas
que hacen que en Colombia haya muchas diferencias. Vos les preguntás
a las FARC “¿qué quieren?”… A
ver, le leo, como chiva, es gran chiva… –El padre
Darío saca de entre sus papeles un comunicado con fecha
9 de febrero, dice Movimiento Bolivariano para la nueva Colombia
y lee uno de los párrafos de las tres páginas que
tiene el comunicado- …Dice: “Nuestra propuesta de
construir un nuevo poder para un estado de carácter popular
implica la creación de una nueva rama jurisdiccional que
exprese esa nueva realidad política que de hecho deberá
resarcir, reparar y reconciliar a las enormes mayorías
de la familia colombiana”. ¿Qué buscan ellos?
El poder. Y tú les dices “¿cuál poder?”
¿Cómo el poder? ¿Ellos están buscando
que les den media Colombia? No. ¿Ellos están buscando
que les den tres ministerios? No. ¿Ellos están buscando
unas curules en el Congreso? No. Ellos quieren el poder, punto.
Para conformar una Colombia nueva, que se dé un modelo
económico, se den unos parámetros de justicia de
igualdad, etc., es tan ambiguo, es tan amplio, que bueno, ¿entonces?

Ellos ya definieron lo que quieren. En tiempos
de Pastrana ellos definieron una agenda de 11 puntos y 63 subtemas.
Y en los dos años trataron el primer punto, del primer
punto. No más; ahí no se avanzó nada. Ahí
hay una gran problema con un agravante y es que esa lucha de estos
señores tiene varios ingredientes: la corrupción
que se ha hecho cultura al interior del estado, lástima.
Y ellos me dicen, “mire Padre… mire Padre…”
y a uno le toca decir “maldita sea, tenés la razón…
tenés la razón… sí…”. Hay
una corrupción al interior del estado que es muy triste,
que es vergonzosa y que tiene un elemento que es infinito y es
que mientras haya consumidores habrá narcotráfico
y mientras haya narcotráfico habrá mucha plata y
mientras haya plata ellos podrán comprar armas, mantener
ejércitos, imponerse por la fuerza en amplias regiones
del país y este será un conflicto de baja intensidad
que a veces llega a intensidades tristes. Y será así.
Acabar ese conflicto de esa forma… la ciencia dice que no
es posible; el doctor Uribe piensa que sí.

Padre, suponga que hacemos clic y se
acaba la guerrilla, ¿podremos decir que hay paz en Colombia?

Hermanito, usted puede hacer clic o ¡pum!
y acabar a todas las FARC. Al día siguiente aparece otro
grupo revolucionario. Peor aún, no haga ‘pum’,
firme un acuerdo con las FARC y sí no se solucionan las
causas objetivas habrán subversivos, insurgentes de Aguablanca,
de Ciudad Bolívar, de tanta parte; es que hay mucha pobreza.
Y hay mucha pobreza y la respuesta de la clase pudiente de nuestro
país es muy triste. Entonces van los agricultores y ellos
dicen “estamos dispuestos a regalar el 1% de nuestras tierras”
y la respuesta de las FARC es “no, migajas no queremos,
queremos toda la tierra”. ¿Cuál de los dos
tiene la razón? ¿Será que la posición
mezquina de las clases pudientes es buena? No. ¿Será
que la posición de las FARC es correcta? No.

Padre Dario 020¿Qué es lo que realmente
ha obstaculizado el diálogo entre el gobierno y las FARC?

Para el doctor Uribe el concepto de paz es un concepto
minimalista. Qué dice el doctor Uribe: “entreguen
las armas y después hablamos”. Negociar la paz es
negociar la entrega de las armas. En cambio las FARC dicen: “No,
negociemos aquí en la mesa todas las causas objetivas del
conflicto y después firmamos la paz”. Para uno es
un concepto minimalista. Sí hombre, doctor Uribe, usted
no puede pretender el arrodillamiento de unos grupos que lucharon
mucho, que tienen mucha historia, que hasta dignidad tienen. Y
a las FARC hay que decirles, “oiga entonces ¿para
qué la democracia?, ¿para qué un congreso?,
¿las leyes dónde se elaboran?, ¿en una mesa
de negociación? o ¿allá en el congreso?”
Que nos gusten o no nos gusten los señores, pero ellos
son los escogidos por el país para hacer las leyes. Ahora,
y es mi planteamiento, hagan política; en la medida en
que más política hagan se deslegitima el uso de
las armas. Hagan política, toda, no importa que piensen
distinto de como yo pienso, que bueno que ustedes hagan política.

¿Cree usted en la voluntad del
gobierno de llegar a tener diálogos con la guerrilla antes
de que termine el 2005?

Ojalá.

¿Por qué fracasó
el proceso de paz con las FARC en el gobierno Pastrana?

Yo pienso… es que yo no sé si realmente
el doctor Pastrana sabía lo que quería. No lo sé
y lo digo con todo el respeto. Yo no sé si las FARC querían
una negociación de paz. Ahora lo que digo es no sé.
No le puedo dar un juicio. Sé, que no hubo una metodología
bien planteada, y si te das cuenta, todas las trabas en el proceso
fueron trabas de orden procedimental.

Educación

¿Cuál cree usted que
debe ser la responsabilidad de las instituciones educativas en
Colombia?

Yo creo que un gran problema de los colombianos
es que no sabemos cuál es el país que queremos;
o sea que no hay un proyecto de país. Ese es el problema
de los colombianos, pero es el problema de la universidad. Las
universidades tampoco han definido qué proyecto de país
quieren y están formando universitarios para la vida que
de pronto tienen muy buena cabida. ¿Los médicos
colombianos? ¡Qué machera! –para otro país–
¿me entendés? Entonces yo creo que el gran desafío
para la educación de este país es definir el proyecto
de país que quieren. Esta universidad, para este proyecto
de país forma este ingeniero industrial y a este médico.
Pero es para un proyecto de país no en abstracto, para
la vida.

La iglesia

¿Qué posición
tiene la iglesia en los diálogos de paz?

La condición de efectividad es no tomar
partido. Ser neutral. La neutralidad no existe y nadie podría
decir honestamente que es neutral, no. Todos tenemos una posición.
La posición de la iglesia es por el pobre y entonces desde
el pobre ya hay una posición sesgada frente el conflicto.
Eso es línea de honestidad, pero frente a los actores la
iglesia no puede definirse ni a favor de un gobierno, ni a favor
de una insurgencia, no. Perdería libertad y al perder libertad
pierde la posibilidad de incidir, de acercarse al uno o al otro,
manteniéndose por encima del uno y del otro. ¿La
iglesia qué plantea? Plantea la necesidad de una política
permanente de paz. ¿Cuál ha sido el gran problema?
Llega el doctor Pastrana y presenta su política de paz
y llega el doctor Uribe y dice “no, esa no me gustó,
entonces presento mí política de paz y la iglesia
le dice al uno y al otro y al país”. El problema
de la paz es tan serio que tiene que haber una política
de paz de estado, no de gobierno. El gobierno dura un cuatrienio.
Tiene que ser algo permanente que lo comprometa a usted y a usted
en hacerlo realidad.

Los medios

Los medios de comunicación (no
de información) toman partido del conflicto. ¿Qué
opinión le genera esta afirmación?

Yo pienso que los medios de comunicación
no tienen un proyecto de país, así suene como si
estuviera repitiendo el mismo discurso. Mirás a Darío
Arizmendi y uno le dice: “A ver Darío –a veces
le preguntás– ¿vos querés el país?
¿Cuál es tu proyecto de país?” A veces
hay una posición que es o de oficialismo o de oposicionismo,
pero sin un proyecto. Yo me canso de decir “mire hermano,
no me pregunte cosas, no me saque en la televisión, me
hace daño”. Estábamos nosotros con las FARC
y teníamos nuestro séptimo proyecto: Propuesta a
las FARC para el acuerdo humanitario. Y aparecen estos sinvergüenzas,
los medios y dicen: “tenemos la propuesta de la iglesia”,
“tenemos el tercer borrador” y era cierto, lo cogieron.
¿Cómo? Yo no sé. Pero presentan al país
el tercer borrador cuando nosotros íbamos en el séptimo
borrador, pero con el tercero se lo tiraron, se tiraron todo lo
demás. Y yo digo, ‘¿a vos es que te duele
la paz en el país? ¿O te preocupa que se termine
la guerra porque se va a acabar tu cuchara?’.

Las ONG

¿En qué beneficia la
participación de las ONG en los diálogos de paz?

Es que hay de toda clase de ONG, y hay unas que
verdaderamente están comprometidas por las causas de los
derechos humanos, por las causas del desplazamiento forzoso, de
las causas de la búsqueda de la paz. Y hay otras, y las
conozco yo, que viviendo en las ciudades y recibiendo muchos dineros
del exterior no tienen ningún compromiso real, ni con la
paz, ni con los derechos humanos. Pero no quisiera decir nada
sobre esto.

En la ceremonia de cierre del Simposio de Justicias
Restaurativas y Paz en Colombia, luego de escuchar al Presidente
en una pantalla gigante y ver que todos se hacían promesas
de paz, se abrazaban y lloraban, Darío, el Padre Darío
se despidió diciendo en voz baja, “eso, todo eso
es para mí”.

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